El estallido y la propagación del virus Zika que alarma al mundo, especialmente por los riesgos que representa para los fetos durante el embarazo, puede estar relacionada con la presencia de unos mosquitos modificados genéticamente (MMG).

Para intentar combatir al dengue y la Chikungunya, en 2012, la compañía de biotécnica británica, Oxitec, liberó insectos modificados en Brasil con la supuesta intención de reducir la cantidad de mosquitos transmisores de esta enfermedades.

Expertos advierten que este experimento pudo causar más daño que bienestar, así lo aseguró para entonces, la doctora Helen Wallce, del instituto GeneWatch.

Los primeros casos de Zika en humanos fueron documentados en la misma zona, donde fueron liberados los mosquitos modificados genéticamente en Brasil.

Alrededor de un millón de personas mueren cada año por alguna de las enfermedades transmitidas por mosquitos, entre las que se incluyen la malaria, el dengue, la fiebre amarilla y recientemente el zika, relacionado con malformaciones neurológicas en recién nacidos.

Expertos internacionales en salud debaten en Ginebra para evaluar posibles curas para el virus, que afecta unas 22 naciones de América y se expande hacia Europa.

"La mitad de la población global está en riesgo de contraer una enfermedad transmitida por mosquitos", señaló la investigadora Frances Hawkes, del instituto de recursos naturales de la Universidad de Greenwich, en Reino Unido.

El objetivo de la investigación de Oixtec, realizada en 2012, era que los mosquitos machos de la especie Aedes Aegypti, al reproducirse con la hembra, tendrían crías modificadas que morirían antes de la edad de reproducción. No obstante, si el mosquito tenía acceso al antibiótico tetraciclina, presente en los suelos, las aguas superficiales y algunos alimentos, podría desarrollar una tasa de supervivencia de hasta 15 por ciento.