Las autoridades de Alemania registran cada vez más ataques contra residencias de refugiados perpetrados por grupos de extrema derecha, informó hoy la prensa local.

Según las estadísticas de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), el año pasado hubo más de mil ataques a residencias de solicitantes de asilo, 901 de ellos cometidos por motivos racistas.

Eso significa que el número de asaltos de este tipo se quintuplicó en el transcurso de solo un año, pues en 2014 fueron 199 agresiones y solo 177 con un trasfondo racista.

De acuerdo con la BKA, en 2015 ocurrieron 92 delitos de incendio negligente, mientras durante el año anterior se registraron solamente 28 casos.

Desde comienzos de 2016, las autoridades contabilizaron ya 35 ataques racistas a residencias de asilo.

"El aumento dramático de delitos contra solicitantes de asilo nos preocupa profundamente", declaró a la prensa el jefe de la BKA, Holger Muench.

El dirigente policial demandó perseguir los autores de los ataques para evitar un aumento general de xenofobia.

Mientras, también crecieron los ataques físicos de la ultraderecha a parlamentarios de partidos burgueses y progresistas.

Entre octubre y diciembre de 2015, las autoridades registraron 25 atentados contra diputados regionales o federales, o contra sus oficinas.

Según las respuestas del gobierno nacional de la canciller federal, Angela Merkel, a una interpelación de la bancada de Los Verdes, estos ataques tenían una motivación política y los autores pertenecen aparentemente a estructures de la extrema derecha.

Durante todo el año pasado, fueron en total 75 atentados contra diputados o sus oficinas a nivel nacional.

En la mayoría de los casos, las agresiones afectaron a representantes del Partido de la Izquierda (Die Linke) con 46 atentados.

La mayor parte de los delitos se cometieron en los estados federados de Sajonia y Brandenburgo, en el este del país, y en Renania del Norte Westfalia, en el Oeste.

Según la diputada Monika Lazar, experta en temas relacionados con extremismo, "se ha reducido el nivel de la inhibición para usar la violencia en los enfrentamientos políticos".