Los 11 millones de córdobas invertidos en el nuevo puente peatonal sobre la Barricada de La Esperanza, a unos cuantos metros del paso a desnivel de Rubenia en Managua, fue y es una de esas evidencias “abre-ojos” de la inmediata y certera respuesta a una demanda social urgente.

Son 34 metros de seguridad, paz, ejercicio y hasta entretenimiento que necesitaban los habitantes de varios barrios como la Colonia Nicarao, etcétera.

Con ese botón como muestra se confirma que la democracia, en un país que necesitaba de tanta, se está concediendo al votante. Lo que se está exigiendo se está cumpliendo y todo está sumamente justificado. Cada inversión ha tenido un objetivo.

El puente protege las vidas de miles de nicaragüenses y extranjeros que acababan de inaugurar un megaproyecto como el paso a desnivel de Rubenia, que costó meses de sudor y esfuerzo y cerca de 200 millones de córdobas y por el cual circulan fácilmente 80 mil vehículos al día.

La obra descongestiona la zona pero hace necesarias otras para continuar progresando; y es por eso que ahora la carretera que va del punto hacia el hospital “Roberto Calderón” también se ampliará.

Demandas históricas

Managua necesitaba que su gente no protestara más por el transporte público.

Y decididamente una de las tareas a cumplir primero del Gobierno Sandinista era preservar subsidios fundamentales. Lo que llevó a que el costo del “pasaje del bus” se mantuviera en dos córdobas con cincuenta centavos.

Las políticas energéticas del país y la certera cooperación del ALBA han logrado que la demanda por un servicio justo fuese cubierta, a lo que se sumó la renovación de la flota de unidades de autobús junto con el esfuerzo ineludible de las cooperativas.

Así se han logrado proyectos importantes como el financiamiento al sector selectivo de automóviles nuevos; lo cual muchos aprovechan todavía para cambiar sus “trastes viejos” que no prestaban las condiciones para seguir “taxeando”.

Siempre en temas viales, el gobierno ha invertido en nuevos semáforos que, a pesar de las dificultades de adaptación, están dándole a la capital una cara más moderna.

La gente no se divertía

Invirtiendo la Empresa Portuaria Nacional en el antiguo malecón de Managua; creció la necesidad de ampliar el Puerto Salvador Allende.

La obra es indetenible y cada cierto tiempo a través de los medios de comunicación se informa sobre nuevas etapas que hacen de este lugar un atractivo turístico que hasta hace un par de años no se tenía.

Este destino es ahora, según publicaciones internacionales, uno de los mejores malecones de Latinoamérica, compitiendo seriamente con el malecón de La Habana en Cuba y el de Mazatlán en México, entre otros.

La gente no se divertía; y ahora en el Puerto Salvador Allende se congregan las familias. Siendo una obra cercana a los museos y plazas de la misma zona que conectan directamente con la Plaza de la Revolución, la Avenida De Bolívar a Chávez, el parque Luis Alfonso Velásquez y muchos otros puntos.

“Más que todo es la voluntad política que tiene el gobierno para atender a las familias y de garantizarle mejores condiciones de vida. Es parte del modelo de desarrollo que impulsa la administración, en el que el pueblo siempre se pone en primer lugar”; dice Alejandro Rugama de la Juventud Sandinista.

Clave en el reconocimiento al Presidente Ortega

Todos estos frutos de la cosecha hacen que organismos y agencias internacionales validen lo que los nicaragüenses dicen en las encuestas, como lo hizo el Centro de Estudios y Datos, CEDATOS, de Ecuador; que ubicó a Daniel Ortega en la primera posición entre los mandatarios de América Latina, con un 75 % de aprobación.

El CEDATOS recopiló los estudios de M&R Consultores, que desde hace varios años reporta la alta aceptación de los nicaragüenses sobre la gestión Sandinista y que plantea como punto clave las respuestas a las demandas sociales.

Daniel Ortega supera a otros mandatarios que acaban de iniciar sus gestiones, como Mauricio Macri en Argentina y Juan Orlando Hernández en Honduras, por mencionar un par de casos.

“Lo que viene es a ratificar la opinión que están mencionando los nicaragüenses. Durante los últimos años la aprobación a la gestión de su gobierno ha venido en un constante crecimiento”; sostiene Darling Pineda, de M&R.

Además señala que “la población está observando el trabajo macro y micro que este gobierno está haciendo; tratando de resolver las necesidades inmediatas de la población y a la vez cuidando la macroeconomía”.

Los ciudadanos de la tercera edad exigieron se les devolviera su pensión reducida por vejez; un derecho arrebatado por los gobiernos neoliberales de 1990 a 2006 pero restituido por Daniel Ortega.

La gente pedía se acabaran las pandillas y ahora Nicaragua es la nación más segura de Centroamérica y una de las más apreciadas por los inversionistas por su altísima seguridad física y jurídica.

La gente pedía empleos, trabajo, inversiones; y el gobierno decidió incluir en la Constitución Política el requisito indispensable de alcanzar consensos con la empresa privada.

La gente quería luz; y se hizo.

No es para menos reportar los grados de satisfacción de los ciudadanos por su Presidente que hasta enero de 2016 lleva 104 meses de gestión y con ese 75 % de aprobación se perfila como el candidato idóneo para continuar al frente del país.

Democracia en toda su expresión, definitivamente.

Erick Ruiz José
Periodista de política, economía e inversiones en TN8.
Twitter: @Erick_Nicaragua