Por segundo día consecutivo, la capital de Chile amaneció hoy bajo los efectos de una sobredosis de contaminación ambiental, provocada por el incendio en el basural de Santa Marta, a 45 kilómetros de aquí.

El Intendente de Santiago, Claudio Orrego informó que la labor de extinción del incendio se extendió hasta las 03:00 hora local de este miércoles, y que solo se logró controlar un 30 por ciento de la emergencia.

Orrego explicó que el plan original de apagar el fuego con espuma no arrojó los resultados esperados, y se decidió la alternativa de utilizar tierra para sofocar la combustión de los desechos del relleno sanitario.

Consultado por la prensa local sobre el nivel de la calidad del aire en la región Metropolitana, el ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier, informó que "dos estaciones, La Florida y Puente Alto se encuentra en nivel regular".

Ambas comunas estuvieron bajo alerta la víspera, pero ha disminuido el impacto de las humaredas y del olor fétido que emana del basural.

El doctor Luis Díaz Robles, académico del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago, consideró que la magnitud de la nube tóxica del siniestro en Santa Marta, debió enfrentarse como episodio crítico de contaminación.

Díaz Robles expresó su malestar por la actitud de ciertas autoridades de no darle la importancia que el hecho merece.

A su turno, el doctor Pedro Aguilar, docente de la Escuela de Medicina del mismo centro docente, opinó que se ha optado por tranquilizar a la población en vez de escuchar a los órganos técnicos especializados.

Ambos expertos concordaron en que se deben adoptar medidas más efectivas para resguardar la salud de la población.

Para hacer más difícil el panorama, ayer el fuego alcanzó líquidos producidos por la putrefacción de la basura que contribuyen al mal olor que se siente en el aire.

La AlianzaBasuraCero Chile denunció por su lado, que el fuego desató emanaciones gaseosas y partículas con alta toxicidad, las que, dependiendo del grado y duración de exposición, pueden causar graves daños a la salud.

Refirió asimismo el impacto agudo de partículas, monóxido de carbono y otros gases sobre la población más vulnerable, niños, mujeres embarazadas, ancianos y personas con afecciones cardio-respiratorias.