Socorristas y pobladores de El Cauca permanecen alertas luego de varios movimientos telúricos ocurridos en la cadena volcánica situada en ese departamento colombiano, eventos calificados de inusuales.

Desde hace más de cuatro décadas no se registraban sismos de mediana magnitud en los picos de los volcanes Puracé, Sotará y Huila, cuya área de influencia abarca demarcaciones aledañas, precisaron noticiarios locales.

Ante la inusitada actividad sísmica (magnitud de 2.0 a 4.5 en la Escala de Richter) autoridades y organismos de socorro decidieron decretar la alerta amarilla en El Cauca, ubicado en el suroccidente de Colombia.

Tal fase incluye entre sus medidas el monitoreo sistemático, informar a la comunidad sobre los riesgos frente a cambios en el comportamiento de las estructuras volcánicas además de la activación de todos los cuerpos de rescatistas, precisó a la prensa Luis Gabriel Bolaños, uno de los encargados de la protección de la ciudadanía en la región.

A 52 kilómetros de la ciudad de Popayán -capital departamental- y con altura superior a los cuatro mil metros, Puracé resulta uno de los volcanes más activos y vigilados de la nación, en tanto el Huila es el punto más elevado de la cordillera central andina en el país, al alcanzar los cinco mil 365 metros sobre el nivel del mar.

Científicos colombianos mantienen también bajo vigilancia al Nevado del Ruiz, el más peligroso del territorio nacional, cuya erupción en noviembre de 1985 asoló a la localidad de Armero, Tolima, y causó estragos en la vecina Chinchiná.

Además de las expulsiones de gases y cenizas, al interior de ese complejo ocurrieron en días previos eventos sísmicos asociados a fragmentaciones de rocas, explicaron expertos.