Como atrapadas en el tiempo, resguardando objetos y reliquias, custodiando esencia y pensamiento, así se encuentran las casas, convertidas en museos, donde el poeta Rubén Darío nació y creció para convertirse en el "Alba de Oro", símbolo de la independencia cultural de Nicaragua ante el mundo.

Transcurría el año 1867, era el 18 de enero, cuando por cuestiones del destino, “pura casualidad” dicen los leoneses, Rosa Sarmiento, madre del insigne poeta, dio a luz a Feliz Rubén García Sarmiento (Rubén Darío) en el pequeño pueblo de Chocoyo, Metapa, hoy Ciudad Darío.

La vivienda construida con muros de taquezal, techo de tejas con caña de castilla, piso de ladrillo de barro cocido, es sencilla como las viviendas de la época.

En ella se conservan utensilios de la época, cazuelas, peroles, tinajas, plateras, tapesco, molenillos, piedras para moler y jícaras que eran utilizadas como vasos; estos elementos característicos de la cocinas de la época se conservan en la antigua cocina de la casa donde Rubén nació en Metapa.

En un pequeño cuarto, cuidadosamente conservado, hay una cama forrada de cuero, un asiento y en una repisa antigua se conserva una estampa de Jesús de la Buena Esperanza, primer santo en la fe católica de Rubén.

Casta Natal de Rubén Darío: patrimonio histórico de la nación

En 1940, 73 años después del nacimiento del poeta y 24 años después de su muerte, la casa natal fue convertida en museo y declarada Patrimonio Histórico de la Nación.

Irasema Ruiz, coordinadora del museo Casa Natal de Rubén Darío, también señala que en 1920 ese pueblo antes llamado Metapa, pasó a llamarse Ciudad Darío, en honor al nacimiento del poeta en esa localidad.

En la actualidad, el Gobierno Sandinista, a través de su dirección de cultura, Ministerio de Educación y otras instancias como Turismo, brindan especial cuidado a ese bien inmueble que vio nacer al gran Rubén.

El museo recibe unas 18 mil visitas al año, principalmente son estudiantes, universitarios, turistas internacionales y estudiosos de la obra de Darío, los que llegan a conocer la historia del poeta y a revivir ese momento que quedó atrapado en la historia de Nicaragua.

"Vienen a investigar y conocer de manera directa el lugar. Ellos dicen que al venir a la casa ellos sienten el amor y la pasión por conocer el lugar exacto donde nació Rubén Darío", afirma Irasema Ruiz.

"Y León es hoy a mí como Roma o París"

Santiago de los Caballeros de León, en el occidente del país, es la ciudad donde el niño poeta, el Príncipe de las Letras Castellanas, se consagró a la poesía y la literatura que modernizaría el español.

El Museo Archivo Rubén Darío, es una de las reliquias que se conservan en el centro de la ciudad. De gruesas paredes de adobe, techos altos de tejas y pisos de ladrillo de barro, es un edificio fresco en su interior.

En los amplios corredores y jardines, ambientados con muebles de la época, se puede visionar al pequeño y al joven Rubén corriendo o leyendo, escuchando las historias, mitos y leyendas que en esa época colmaban las conversaciones de la ciudad.

Adentro, en los cuartos y salones, conservados en vitrinas se encuentra el tesoro más custodiado, la obra del poeta, manuscritos, primeras ediciones de sus obras, Azul, Prosas Profanas, Cantos de Vida y Esperanza.

También se resguarda con recelo el traje de gala y la espada que el Poeta utilizó para representar a Nicaragua ante la Corte del Rey de España, cuando fue parte de la misión diplomática de Nicaragua en la madre patria.

Cuadros, pinturas, fotografías, recuerdo de sus funerales acaecidos en la ciudad de León, conforman entre muchas piezas, el tesoro intelectual de Rubén Darío en León.

Luis Alfredo Urroz, es desde hace varios años un guía voluntario del museo Casa Archivo Rubén Darío, que es administrado por la municipalidad y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan-León).

Este año, el 8 de febrero, el Museo fundado en 1964 cumplirá 52 años. Su fundador, el doctor Edgardo Buitrago Buitrago, buscó la forma de salvaguardar la vida y obra de Rubén.

"Por eso el museo ha estado en una constante labor y ha labrado la ideología que hoy tiene de mantener la cultura Dariana, darle enseñanza y proveerle al visitante la imagen de Rubén Darío, porque lo vanagloriamos al punto que lo exaltamos como uno de los más grandes poetas en la historia universal", explica el joven Urroz.

"El museo cobija objetos personales de Darío, sus manuscritos, los 28 libros que le publican en vida, y encontramos una serie de archivos que el museo maneja por donaciones, todo está con la misma consagración, dar una idea, dar a formar la idea de Rubén Darío en toda la ciudadanía", afirma el joven.

Actualmente, el Museo Casa Archivo recibe unas 14 mil visitas al año, en promedio se reciben entre mil y mil 500 personas al mes.

León doliente, custodio que llora eternamente sobre la tumba de Rubén Darío

El poeta Rubén Darío, que llenó de gloria a Nicaragua, falleció en la ciudad de León el 6 de febrero de 1916. Sus funerales fueron los más concurridos de la época y junto al llanto de los leoneses, muchos pueblos hermanos también lamentaron la pérdida del Príncipe de las Letras Castellanas.

Sus restos descansan en la Insigne y Real Basílica Catedral de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María.

En el primer pilar al lado del altar mayor, un león doliente resguarda los restos del poeta. El maestro Jorge Bernabé Navas Cordonero, amigo de Rubén, fue el escultor del león doliente sobre la tumba de Darío.

Monseñor Simeón Pereira y Castellón, primer obispo de la Diócesis de ‎León, pidió al escultor realizar un monumento parecido al "León herido de Lucerna".

El escultor dio a su obra un toque emotivamente más romántico. El rostro del León es más humanizado que el de Lucena y parece llorar por la muerte del poeta.