Para el diputado Wilfredo Navarro, el decreto presidencial en saludo al centenario del fallecimiento de Rubén Darío, busca no sólo reconocer su legado, sino también enriquecer el conocimiento que los nicaragüenses tienen sobre el gran bardo universal.

Navarro asegura que a 100 años de su desaparición física, hoy Darío en un símbolo de la literatura mundial.

“Darío no es solo de los nicaragüenses, es como Sandino (...) ha transcendido las fronteras patrias para transformarse en un ícono de la cultura y de la poesía internacional. Y el gobierno de Nicaragua, y en especial el Presidente de la República y la Secretaria del Comunicación Social en el documento de decreto –que además es una obra de arte, de poesía- están dando cumplimiento a una necesidad: que este año sea el año dariano, el año de Darío, el año de la luz que irradia el pensamiento dariano, que no solamente es poesía sino proyección hacia la identidad nacional y hacia la recuperación de los valores propios del nicaragüense: la independencia, la soberanía”, explica Navarro.

El legislador afirma que a Darío hay que entenderlo más allá de su dimensión de poeta, es decir, como un hombre con una visión crítica hacia el mundo en que le tocó vivir.

“Fue periodista, fue escritor no solo de verso, y fue un visionario. Sus poemas sobre la realidad del mundo todavía tienen vigencia”, subraya.

Navarro valora como positivo el hecho de que en todas las instituciones del Estado, municipalidades y el sistema educativo se este tratando de promover el ideario de Darío.

“El contenido de estos programas pues tendrán el objetivo de enriquecer al nicaragüense en el conocimiento dariano”, analiza el parlamentario.

Darío falleció un 6 de febrero de 1916 en León. Antes había emprendido su viaje a la inmortalidad a través de una rica obra literaria catalogada entre las mejores del mundo.