En el marco de conmemoración de la Epifanía del Señor, fecha en la cual también se produjera su ordenación episcopal hacía tres años, el enviado de Su Santidad en Nicaragua, el Nuncio Apostólico Monseñor Fortunatus Nwachukwu, celebró sus años de servicio en el país con una solemne eucaristía en la Iglesia San Francisco de Asís en el reparto Bolonia de la capital.

Acompañado del Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano y el Obispo Auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez, el Nuncio festejó junto a la feligresía manifestando su agradecimiento por el recibimiento y calor humano que el pueblo de Nicaragua le ha entregado durante su tiempo de servicio en el país.

“Para mi han sido años de crecimiento, crecimiento en el amor de un pueblo que yo no conocía, que he crecido amando. Cada vez que yo conozco este país he crecido también en ese amor que tengo al pueblo nicaragüense”, expresó el representante de la Santa Sede.

Continúo manifestando que su estadía en Nicaragua le ha permitido confirmar que las primeras informaciones que recibió del país estaban equivocadas, representando hoy una bendición particular estar en Nicaragua, un país emergente, seguro y que está en su camino.

Como parte de la celebración de la Epifanía del Señor, una festividad que nos recuerda que la Navidad no es una fiesta de un solo día, sino con tres cumbres: la celebración del nacimiento de Dios como Niño el 25 de diciembre; el anuncio se lleva a cabo por medio de una estrella o Día de Reyes y finalmente el bautismo del Señor.

“Epifanía es la manifestación de la luz del Señor, la alegría del Señor, el gozo del Señor, la presencia del Señor. (Deseo) Que sea un año en que Nicaragua como país, como pueblo pueda vivir, sentir la presencia del Señor como luz en los corazones, en las familias, en los caminos”, finalizó el Nuncio.