El país africano Sudán y el asiático Bahrein se han unido a la decisión tomada por Arabia Saudita de romper relaciones diplomáticas con Irán y han dado un ultimátum de 48 horas a los diplomáticos iraníes que se encuentran en sus naciones para que abandonen el país.

Ambas regiones anunciaron sus medidas este lunes, luego de que Arabia Saudita lo hizo el domingo.

Sudán emitió un comunicado en el que declaran persona no grata al embajador de Irán, por lo que “requerimos que todos los funcionarios de la misión diplomática abandonen el país. También fue decidido el retorno del embajador sudanés acreditado en Irán".

Por su parte, el Gobierno Bahreiní ya cerró su misión diplomática en Teherán y retiró a su personal del país.

Estas acciones han sido tomadas tras la ejecución del clérigo chií Nimr al Nimr por parte del régimen saudí elevando la tensión en Oriente Próximo.

Esto ocurrió el pasado sábado, junto con otros 46 condenados. Bahrein ha sido escenario de dos días de manifestaciones en protesta por lo ocurrido.

El religioso asesinado era considerado como uno de los líderes de la Primavera Árabe y uno de los jefes principales de las rebeliones de 2011 y 2012 en el país, que ocurrieron después de la Revolución tunecina.

En los últimos meses, autoridades iraníes advirtieron a Arabia Saudita por la condena del clérigo, sin embargo, el país árabe rechazó tales llamados.

Sólo en el 2015, Arabia Saudita realizó cerca de 158 ejecuciones, alcanzando su nivel más alto en dos décadas.

El clérigo había sido detenido en 2012, durante unas protestas en el este del país. Dos años después, una corte saudí lo condenó a la pena de muerte por presuntamente instigar a la violencia, desobedecer al rey y “crear una célula terrorista para atacar a las fuerzas del orden”.