Durante la primera homilía dominical de año nuevo, el Padre Julio Santos Dávila, desde la Catedral Metropolitana, instó a las familias católicas a comprometerse con la palabra de Dios, seguir su enseñanza para renovar la vida espiritual en este año de gracia.

El padre recordó que la humanidad debe mantener el compromiso fiel de ser luz en el mundo, ser testimonio de la palabra del Dios, quien a través del mesías buscó la reconciliación del pecador.

“Nosotros hoy como nuevo pueblo también vivimos el gozo y alegría espiritual, eso es lo que fortalece nuestra fe mientras vamos caminando para tener ese encuentro definitivo con el señor”.

“Jesucristo como verbo encarnado en su misión viene a revelarnos el amor de Dios. Recordemos que el evangelio de San Juan nos insiste en que creamos en este Dios hecho carne, Cristo verdaderamente Dios, hombre y humano, un misterio que lo celebramos y nos llena de gozo”.

“Cristo vino a darnos un testimonio de verdad, por eso en Belén brilló como una luz para todos los pueblos que vivían en el terror y las tinieblas y esa luz llegó hacia nosotros y lo vemos en la fe cristiana”, prosiguió el padre.

En la prédica, enfatizó que “Tenemos que formar familias bien cristianas, vivir una sociedad más cristiana, vivir el gozo y la alegría de un pueblo creyente, ese es el reto que tenemos como seguidores y discípulos del señor”.

Ser maestro en el amor, maestros en la caridad para renovar la fe espiritual para ser más fuertes.

La iglesia en este año 2016 pide no solo vivir la paz, sino que construirla, brotar en los corazones del ser humano para poder perdonar.

Un año para ser mejores en familia, mejores cristianos, una humanidad nueva en la eucaristía en la que todos debemos unirnos a Cristo, agarrados del auxilio de María, madre de Jesús.