Según el reporte oficial, los policías heridos fueron víctimas de perdigones de armas de fuego y otros objetos contundentes. Los alborotadores incendiaron un jardín de infantes, un gimnasio público y varios autos, algunos de ellos tras sacar a la fuerza a sus choferes.

Las autoridades de la ciudad apuntaron a tensiones sociales acumuladas y agravadas por la falta de empleo y de financiación como los motivos de los desórdenes, que constituyen el primer gran desafío en términos de seguridad interior para el gobierno del presidente Francois Hollande.

Los disturbios en Amiens comenzaron al caer la noche del lunes, y alcanzaron su punto más álgido cuando un centenar de jóvenes se enfrentaron a 150 policías en la parte norte de la ciudad.

La policía utilizó gases lacrimógenos y balas de goma, desplegando también un helicóptero para sofocar los incidentes que finalmente culminaron sin detenidos.

Aunque no quedó clara la identidad de los manifestantes, ni el motivo puntual de los disturbios, la radiografía socioeconómica de la zona donde ocurrieron los hechos es bien conocida, y hace menos de dos semanas el gobierno declaró a Amiens una de las 15 zonas empobrecidas del país que recibirán más fondos y seguridad.

La erupción de violencia mostró cuán poco cambió la relación entre la policía y los jóvenes de los suburbios pobres y llenos de inmigrantes desde los disturbios de 2005, que duraron un mes y dejaron en llamas barrios enteros.

Estos espasmos de violencia volvieron a registrarse, a menor escala, en 2007 y 2010, y muchos atribuyen las tensiones a las políticas de mano dura contra la inmigración ilegal aplicadas por el antecesor del presidente Francois Hollande, el conservador Nicolas Sarkozy.

Respuesta gubernamental

Tras los disturbios de esta semana, el Jefe de Estado afirmó que el Estado "movilizará todos sus recursos para combatir esta violencia" que en la última década ha estallado, de tanto en tanto, en los barrios más desfavorecidos de las grandes ciudades del país, la segunda economía de la eurozona.

Hollande envió hacia Amiens a su ministro del Interior, Manuel Valls, quien a su llegada, fue encimado por un grupo de jóvenes que le gritaron, lo abuchearon e insultaron.

“¿Puede considerarse normal que la gente ataque a la policía con armas de fuego? ¡Es inaceptable! Se deben restaurar la ley y el orden", dijo Valls en conferencia de prensa.

Valls transmitió un mensaje del Presidente, al anunciar que la prioridad del Gobierno es la seguridad en esta región, “lo que significa que el próximo presupuesto incluirá recursos adicionales para la gendarmería y la policía".

Los sindicatos de Francia están en pie de guerra por la supresión de puestos de trabajo en varias fábricas y advirtieron un "verano caliente", si el Gobierno no modera los recortes.

El desempleo en la región del Somme, donde queda Amiens, es del 12 por ciento, comparado con el 10 por ciento a nivel nacional. Sin embargo, alcanza el 23,3 por ciento entre los jóvenes de 15 a 24 años.