Las calles de los barrios populares de Managua lucen coloridas con los centenares de altares que fueron erigidos para celebrar la tradicional Gritería en honor a la Purísima Concepción de María, cuya celebración en Nicaragua data de más de 150 años.

Igualmente miles de católicos marianos recorren las calles de la capital y de todos los municipios del país pregonando el grito "¿Quién Causa Tanta Alegría? ¡La Concepción de María!" y recibiendo el tradicional brindis o gorra que las familias han preparado para compartir en esta celebración de la Unidad y Solidaridad de las familias nicaragüenses.

En el sector de Monseñor Lezcano, las calles están desbordadas de gente que año con año recorre ese populoso barrio dándole vida a la tradición mariana con mucha devoción.

"Todos los años nosotros gritamos la Purísima, nos ha hecho tantos milagros nuestra madre que siempre estaremos agradecidos", dijo Martha Romero. Comentó que la familia siempre colabora con la decoración del altar y también aportan para los dulces, refrescos y comida que dan a los devotos que llegan a cantarle a la virgen.

"Esta es una celebración de nuestra fe y de nuestro amor a María, nosotros andamos en grupo cantándole a la Virgen, dándole gracias y pidiéndole más bendiciones", aseguró Luisa Castillo.

La familia de Fidelia Meza, de Monseñor Lezcano, está celebrando la Purísima con una imagen de más de metro y medio, para garantizar el orden cerraron la calle y miles de feligreses están pasando para cantar y gritar el tradicional "¿Quién Causa Tanta Alegría?.

Doña Fidelia explicó que en su familia es una tradición celebrar a la Purísima Concepción, debido a una promesa hecha por su abuela a la Virgen María.

En la Purísima de doña Martha Lorena Ríos, también se celebra a la virgen desde hace 18 años. "Lo hacemos en acción de gracias porque nos regaló esta casa, nos ha regalado una familia muy linda y nos regaló esta fe, que a través de la Virgen nos acerca al Señor", indicó.

Doña Lorena, explicó que en su familia todos cooperan para que celebren a la virgen con mucha devoción. "Mi mama comenzó la tradición a raíz del terremoto, porque una hermana mía quedó con trauma y gracias a la Virgen comenzó a superar ese trauma, por eso comenzó esa promesa... nuestra madre Santísima recurre al Señor para que nos haga los milagros", comentó.

Los altares se adornan con motivos tradicionales, muchos con flores de madroño, luces de colores, ángeles y motivos nicaragüenses. La gorra que se reparte consiste en utensilios domésticos como panas, baldes, vasos, así como los infaltables dulces, gofios, caña de azúcar, frutas, chicha y comidas como nacatamales.

El gozo de las familias que celebran a la Gritería es evidente en las calles de Managua, que lucen coloridas, alegres y llenas de familias agradecidas con las bendiciones recibidas por la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.