Trabajadores de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) del Ministerio de Gobernación (MIGOB) junto a sus familiares y habitantes de los barrios cercanos a la institución, concluyeron el novenario a la Purísima Concepción de María, en el cual reflexionaron y alabaron a la Madre Santísima junto al padre Antonio Castro, quien estuvo al frente de la oración y los cánticos.

La celebración se tornó cargada de alegría y fervor, tomando en cuenta que las autoridades de la institución elevaron plegarias y peticiones especiales para que en nuestro país y en su centro de labores reine la armonía, la paz, pero sobre todo la disposición del personal para que brinden una atención de calidad a los usuarios de los servicios migratorios.

“Este es el fervor del pueblo nicaragüense. Juntos celebramos la conclusión del novenario a la Virgen, nosotros como funcionarios públicos de un gobierno cristiano, socialista y solidario cuando nos referimos al cristianismo es porque somos un pueblo que amamos a la virgen y por ello le cantamos con mucho amor”, dijo la compañera Ana Isabel Morales, titular del Migob.

Desde semanas atrás, el personal de Migración y Extranjería elaboró con mucha dedicación el altar a la virgen, preparó la tradicional gorra y junto a muchos fieles creyentes elevaron sus voces en honor a la Conchita.

“Siempre nos organizamos para llevar a cabo la celebración Mariana junto a los niños de los barrios aledaños a la institución, siempre manteniendo vivo el fervor hacia nuestra madre santísima, recordemos que es fundamental mantener vivas nuestras tradiciones religiosas y que mejor manera de hacerlo que celebrando la Purísima” manifestó la compañera María Antonieta Novoa, Directora de Migración y Extranjería.

Durante la celebración, el Padre Antonio Castro, reflexionó junto a los asistentes acerca del origen de las festividades marianas y de la importancia de transmitir tan hermosa tradición religiosa a las nuevas generaciones, las que en tiempos venideros serán los encargados de mantener viva la devoción y el fervor.

“La gritería inició desde hace muchos años y se ha extendido por todo el país, creo que Nicaragua por naturaleza es Mariana no solo por el canto y los altares, sino por el amor que tiene por María y en ella a cada una de las mujeres. Si hay amor debemos de proyectarlo y transmitirlo a los niños para que ellos crezcan en la fe y el amor para con los hermanos”, finalizó el religioso.