Aquejada por una serie de brechas de seguridad, un liderazgo deficiente, bajas de personal, y una cultura insular reacia al cambio, el Servicio Secreto ha pasado de ser una agencia élite a una en profunda “crisis”, advirtió este jueves un informe bipartidista del Congreso.

Según el análisis, realizado por asesores demócratas y republicanos el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, el Servicio Secreto ha sufrido seis lapsos de seguridad desde 2013 nunca antes revelados, por lo que no son “incidentes aislados”.

Los fracasos recientes de la agencia “no son una serie de casos aislados sino el fruto de una cultura insular que históricamente se ha resistido al cambio”, advirtió el extenso documento, que recomendó más fondos y personal para la agencia, y una misión más limitada.

Nuevos detalles

Entre los incidentes destacados en el documento figura el de un hombre que se hizo pasar por congresista para hablar con el presidente Barack Obama en un evento en septiembre de 2014; el ingreso de cuatro personas no autorizadas al patio de la residencia del vicepresidente Joe Biden, en abril de 2013 y, ese mismo año, un agente accedió sin permiso a los datos privados de una mujer a la que visitó en California para sacarla a pasear.

El documento además detalló el intercambio de dos agentes implicados en el escándalo de prostitución de abril de 2012 en Cartagena, en el que discutieron abastecerse de dinero en efectivo y condones previo al viaje presidencial a la Cumbre de las Américas.

También indicó que varios agentes habían dejado documentos y equipos sensibles sin la debida protección en sus habitaciones.

En otro incidente, de septiembre de 2014 en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta (Georgia), un hombre cargaba una pistola en el mismo ascensor donde iba el presidente Obama. Los agentes no hicieron la debida revisión de los guardias de seguridad, uno de los cuales tenía antecedentes criminales.

Respuesta del Congreso

Desde los incidentes en Cartagena, la agencia ha tenido tres directores distintos sin que haya mejoras.

Al divulgar el informe, el presidente del Comité, el republicano Jason Chaffetz, delineó los síntomas de la crisis: baja moral y desgaste de los empleados; serie de conductas indebidas, y continuos lapsos de seguridad.

“La agencia sigue rota, y se requiere un fuerte liderazgo para corregir la mala gestión sistemática dentro de la agencia y así restablecer su antiguo prestigio”, señaló Caffetz.

El demócrata de mayor rango en el comité, Elijah Cummings, recomendó que la agencia continúe aplicando urgentes reformas, pero advirtió de que el Servicio Secreto no podrá adoptarlas con eficacia si el Congreso insiste en recortar su presupuesto.

El Servicio Secreto ha ampliado sus funciones pero, debido a recortes presupuestarios, ha reducido su personal de 7,024 empleados en 2011 a 6,315 en la actualidad, mientras que el número de agentes especiales bajó por 285 desde 2010 y se sitúa ahora en 3,257.

Por ello, el informe recomendó que el Congreso autorice suficientes fondos –con los debidos controles- para restablecer el nivel de personal del Servicio Secreto, y que el Ejecutivo evalúe todas las misiones consideradas “no esenciales” para su eventual clausura.

Una agencia bajo la lupa

El comité comenzó la investigación de las deficiencias del Servicio Secreto a raíz de un incidente en 2014, en el que un hombre saltó la verja de la Casa Blanca y logró irrumpir en su interior antes de ser detenido.

La entonces directora del Servicio Secreto, Julia Pierson –la primera mujer en el cargo en la historia de la agencia- presentó su renuncia poco después tras admitir que dio información errónea al Congreso sobre los lapsos de seguridad.

El análisis del Comité es producto de una investigación que incluyó cuatro audiencias, 17 cartas conjuntas de ambas cámaras del Congreso, y ocho entrevistas transcritas.