Todos los años las calles de la ciudad de Granada son invadidas de miles de devotos a la Inmaculada Concepción de María, quienes durante su novenario participan en los rezos y procesiones que organizan la mayordomía de cada calle.

Luego de la tradicional bajada de la imagen del Altar Mayor de la Iglesia de Catedral, cada 28 de noviembre, la imagen de la Conchita, como muchos la llaman, recorre durante su novenario distintas calles de la ciudad colonial, además de las vigilias que hacen pobladores, un día antes de la llegada de la imagen a su calle.

Esta tradición religiosa atrae a miles de católicos de todo el país, incluso de otras naciones, quienes comparten con los nicaragüenses ese amor hacia la madre de Jesús, celebración única en nuestro país y que ha transcendido nuestras fronteras por su peculiar estilo de celebración.

La imagen de la Conchita durante el día recorre los hogares de la calle que le corresponde, por la tarde es ubicada en un altar donde se le reza el Santo Rosario y se escuchan predicas, y por las noches en compañía de un mar de gente, en una majestuosa Carroza, elaborada por escultores granadinos, recorre las iluminadas y adornadas calles, avanzando al son de los filarmónicos, quienes ejecutan canciones propios de la Purísima, hasta llegar a la Iglesia Catedral, donde es recibida por autoridades eclesiásticas y la población.

Una vez en la Iglesia, la imagen queda a la espera del siguiente día, donde desde horas de la mañana la mayordomía organiza una alegre Diana que recorres toda la ciudad, invitando a la población a asistir a la actividad religiosa. Ya con la salida del sol, se le ofrece misa y posterior sale en procesión hacia la calle que le corresponde.

Es una tradición ver en estas procesiones el ir y venir de la ciudadanía, familias completas reunidas en sus aceras, vendedores de refrescos, platanitos, y quesillos ofertando sus productos, así como altares familiares en los hogares, donde comparten algunos dulces con los niños, además de apreciar el cielo iluminado con juegos pirotécnicos que anuncia el inicio de estas fiestas.

En estos nueve días el corazón mariano del pueblo católico salta de alegría e inyecta paz en los hogares granadinos, lo que produce un regocijo inmenso por el amor a la Conchita, lo que es expresado cada día, tarde y noche con el grito popular: ¿Quién Causa tanta Alegría? ¡La Concepción de María!