En el municipio de San Jorge, en Rivas, al igual que en Masatepe o Masaya, las cajetas de coco, leche y papaya, así como los gofios, forman parte de las festividades en honor a la Purísima Concepción de María que con mucho amor y fervor religioso celebramos en Nicaragua.

Estas festividades ponen muy contenta a doña Estela Sánchez y a sus cuatro hijos, en primer lugar porque ella es muy devota de la Madre de Jesucristo y porque, precisamente en estas fechas, sus sabrosos manjares son demandados, no solamente por las familias de Rivas, sino por muchos nicaragüenses que gustan de las tradicionales cajetas.

Desde muy tempranas horas del día, esta señora originaria de Managua, pero ya con más de 11 años viviendo en Rivas, se levanta junto a su hija Soraya, para preparar cada uno de los ingredientes a utilizar en la elaboración de sus sabrosas cajetas.
Papaya, coco, leche y semillas de zapote, junto con el azúcar son fundamentales en el proceso de cocción y elaboración de este dulce.

La historia de doña Estela y sus cajetas, inició de la necesidad de llevar el bocado a sus cuatro [email protected], en esos tiempos todos menores que requerían de cuidados. Recuerda eran tiempos difíciles, época de gobiernos insensibles que olvidaban que habían personas que requerían de la solidaridad y apoyo del gobierno central o de las autoridades locales, para salir adelante.

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A partir de una mala experiencia con quien le suministraba los productos, doña Estela comenzó a producir sus propias cajetas. Sus inicios no eran muy prometedores, dado que las cajetas no salían con la calidad que ahora sí tienen.

Pero su actitud de luchar contra las adversidades, fue más poderosa de aquellas voces que le decían que no podía. En Managua las cosas comenzaban a cambiar, pero tuvo que trasladarse junto a sus hijos a Rivas, particularmente al municipio de San Jorge, lugar donde comenzaría de nuevo.

En su cocina rústica ubicada en la casa de la comunidad El Cangrejal, Estela meneaba la mezcla de lo que sería la cajeta de leche y en otro de los peroles, seis papayas rayadas se cocían y una vez lista, comenzaría hacer las cajetas de piñonates.

Después de varios años, doña Estela puede decir con orgullo que elabora, si no la mejor cajeta, una de las más sabrosas y demandadas de todo el departamento de Rivas.

En este proceso, asegura que no ha estado sola, pues en diversas ocasiones ha recibido apoyo del programa Usura Cero, que nació precisamente para incentivar e insertar a mujeres como Doña Estela, a las actividades productivas.

“Yo veo bien esos programas, porque antes el pequeño productor que hacia estas cositas (las cajetas) nadie las tomaba en cuenta y por lo menos ahora, uno tiene apoyo”, resalta Estela.

Días de muchas ventas

“Todos los días la hacemos y todos los días la vendemos. La temporada que más dulces hago, es en diciembre y en Semana Santa. Y a mis vendedores les encargan y ellos me dicen qué les encargaron y a partir de eso, comenzamos a elaborar más cajetas. Hay bastante demanda en las festividades y ya comenzamos a entregar y terminamos el 5”, señaló doña Estela.

Tan buena ha estado la venta, que doña Estela sabe que requiere invertir más para comprar leche, azúcar y otros ingredientes para fabricar sus coloridos sabores.

Doña Estela sabe que no la ha tenido fácil, pero está decidida a mejorar sus deliciosas cajetas que nada tienen que envidiarles a otras que son muy famosas en Nicaragua. Espera que sus hijos se interesen por mejorar la calidad y el proceso de producción, siendo una cocina industrial una de sus primeras metas a cumplir en el próximo 2016.

En la vivienda de doña Estela, todos se involucran en la producción de las cajetas, su padre un señor de 72 años, es el encargado de rayar las papayas y el coco, ella y su hija se encargan de “tenderlas” en la mesa hasta que se secan.

Otro de los hijos es el encargado de la cocción de las mezclas y otro tiene la misión de controlar a los vendedores que llegan después del mediodía a buscar las cajetas y salen de calle en calle, casa en casa o de pulpería en pulpería a vender este dulce néctar.

En la casa de doña Estela, el fogón está todo el día encendido, esperando la papaya rayada, el coco o los 60 litros de leche que a diario compran para elaborar estos deliciosos dulces de llamativos colores rosados, café, blanco, anaranjado.

Cuando usted vaya llevarse a la boca una sabrosa cajeta, conozca que su proceso de elaboración no es nada complicado, pero eso sí, no cualquiera puede elaborarlas, pues el secreto radica en el punto y el sabor perfecto que se da a la receta.