Astrónomos australianos registraron cinco señales de ondas de radio provenientes desde un espacio afuera de la vía láctea. Las mismas fueron recibidas por el radiotelescopio Parkes en Australia.

Emily Petroff de la Universidad de Swinburne, uno de los científicos involucrados no descartó que pueda ser un trascendental descubrimiento: "No tenemos idea de lo que está pasando, pero sabemos que definitivamente es algo interesante".

Las emisiones fueron detectadas por primera vez en 2007 y aparecen de manera aleatoria por lo que son difíciles de estudiar y se puede atribuir su origen a cualquier fenómeno: desde estrellas que chocan hasta mensajes creados artificialmente.