Un grupo conformado por treinta y tres nicaragüenses, arribó la noche de este viernes al puesto fronterizo ‘El Guasaule’, tras ser deportado de México, y haber sobrevivido a lo que ellos llaman ‘La Travesía de la Muerte’, en la búsqueda del falso sueño americano.

Los inmigrantes, entre ellos tres niños, se mostraron felices al retornar a su terruño de paz que los vio nacer. Fueron recibidos fraternalmente por brigadas solidarias de la Dirección General Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua.

Los migrantes narraron cómo, en su búsqueda del falso sueño americano, sortearon los tentáculos del crimen organizado, el hambre y la inanición en el álgido desierto, la trata de personas y crueles violaciones.

EE.UU no es recíproco

Estos 33 inmigrantes nicaragüenses, al igual que los millones de migrantes de la región centroamericana que se arriesgan buscando el falso sueño americano, no gozaron de las mismas garantías que da el Gobierno de Estados Unidos a los emigrantes cubanos, con objetivos meramente políticos y en el marco del bloqueo económico contra la isla.

El pasado 24 de noviembre, el Gobierno de Nicaragua planteó ante el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), durante una reunión extraordinaria, que "estos centenares y millones de migrantes centroamericanos, al llegar a Estados Unidos, luego de atravesar todos los peligros y riesgos de muerte, padecen degradante persecución, detención y repatriación forzosa".

Ante esto, el Gobierno del Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, pidió ante el SICA que "se incluya el reconocimiento de los Derechos Humanos de nuestros hermanos y hermanas centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos".

Las rutas más peligrosas

Autoridades de la Dirección General Consular, detallaron que estos inmigrantes fueron deportados, tras ser detenidos en las rutas más peligrosas de México, entre ellas Arraiga (Estado de Chiapas), Chahuites (Estado de Oaxaca), Monterrey (Estado de Nuevo León) y Tijuaja en Baja California.

El nicaragüense Martín Salgado, poblador del barrio San Judas de Managua, al sobrevivir a esta travesía, dijo sentirse agradecido con el Gobierno del Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, quienes han enviado estas brigadas a recibirlos en la frontera norte con medicinas, comida y viáticos para transporte.

“Estamos bien gracias a Dios; estamos en Nicaragua y ahora lo único que queremos es salir adelante. La migra me agarró en Monterrey, y me mandaron deportado para Nicaragua. Es una travesía de la muerte. Cuando uno toma este riesgo, debe tomar en cuenta los peligros a los que se somete, porque hay mucha gente que muere en el intento”, sostuvo.

El falso sueño americano

Explicó que en búsqueda de este falso sueño americano, muchas personas mueren en el desierto, otros mueren mutilados en las vías del tren, mientras otros son víctimas de la banda de narcotraficantes Los Z, que opera en estas rutas de la muerte en México.

“Ahora pienso mejor quedarme aquí, porque yo soy puro pinolero, Nicaragüense por Gracia de Dios. Ahora hay que buscar trabajo, 'chambear', como buen pinolero que soy. Lo importante es estar con mis familiares, estar el 24 de diciembre con todos, comiéndome mi pollito, y estar bien de salud”, expresó Salgado.

Por su parte, la nicaragüense Lidia Moncada Maradiaga, quien nació en Somotillo, al retornar a Nicaragua, dijo sentirse feliz por llegar al país cuna donde creció, y pasó los mejores momentos.

“Este es mi país, al que amo. En otro país lo humillan a uno. Al final te das cuenta que este sueño americano es nada. Allá (en Estados Unidos) lo ven a uno como nada. El trabajo de uno no lo valoran”, relató.

Un caluroso recibimiento

Leonardo Zavala, dijo que gracias a Dios está bien, luego de estar cansado de los malos tratos que le dieron al estar en Estados Unidos.

“Me vine voluntariamente, ya cansado, ya no quiero estar allí, ya extrañaba a mi gente, mi terruño. No hay como estar en su patria uno, con su familia. Ahora creo que voy a pasar una feliz Navidad, con todos ellos. Confío en Dios que ahora me irá mejor”, refirió.

Zavala agradeció al Gobierno Sandinista, por este caluroso recibimiento que le dieron en el puesto fronterizo El Guasaule, tras pasar cerca de 12 años como migrante irregular en Estados Unidos.

El compañero Roger Leonel Marín, de Ocotal (Nueva Segovia), al arribar a Nicaragua, aconsejó a las familias nicaragüenses a no aventurarse a buscar un destino que no es válido, y “mejor que le echen ganas para vivir en su país, en paz y en tranquilidad”.

“Estoy muy agradecido por la bienvenida que nos han dado en nuestro país. La verdad es que hace 15 años que no estaba en Nicaragua, y ahora me siento muy alegre de tocar suelo nicaragüense”, sostuvo.

Para Marín, el sueño americano no es más que un espejismo, o “un puñado de arena que se diluye entre las manos”, porque realmente no existe, en este viaje solo existe la muerte, el maltrato, la humillación a nuestra dignidad”, aseguró el nicaragüense.