El presidente ruso, Vladímir Putin, este sábado ha firmado un decreto para garantizar la seguridad nacional que implica sanciones económicas especiales contra Turquía tras el derribo del cazabombardero estratégico ruso Su-24 por parte de la Fuerza Aérea turca en Siria.

El presidente Putin ha ordenado al Gobierno prohibir las importaciones de ciertos productos procedentes de Turquía, según el decreto. También ordenó prohibir o suspender la actividad de las empresas que se encuentran bajo jurisdicción turca.

De acuerdo con el decreto presidencial, a partir del 1 de enero de 2016 los empleadores rusos no podrán contratar a ciudadanos turcos. El Ministerio de Exteriores ruso debe enviar a Turquía de manera urgente una notificación sobre cambios en las leyes migratorias, concretamente sobre la suspensión de la política de exención de visados para los ciudadanos de Turquía que estaba en vigor desde el 2011. Esto implicaba que los ciudadanos turcos podían permanecer en Rusia 30 días y los rusos 60 días en Turquía, ambos sin necesidad de obtener un visado.

¿Qué consecuencias supone para Turquía?

Desde el año 2001, el comercio entre Turquía y Rusia aumentó de 4.360 millones de dólares a 31.000 millones de dólares en 2014. A finales del año pasado, Erdogan se comprometió a incrementar el comercio bilateral a 100.000 millones para el año 2020.

El derribo del bombardero ruso ha puesto en juego el comercio mutuo por valor de más de 30.000 millones anuales y más de 2.000 millones de dólares de inversiones acumuladas mutuas. Teniendo en cuenta el comercio de servicios, las cifras son aún mayores: por ejemplo, el año pasado el volumen de ventas de bienes y servicios entre los dos países ascendió a casi 44.000 millones de dólares.

El sector del turismo también puede experimentar pérdidas irreparables, ya que solo en 2014, la contribución de los turistas rusos a la economía turca ascendió a 3.700 millones de dólares, que es alrededor del 12% de todos los ingresos de la industria turística del país.

Fin a la zona de libre comercio

En marzo, el viceministro de Economía de Turquía, Adnan Yildirim, dijo que el tema de la creación de la zona de libre comercio entre Rusia y Turquía está en la agenda. Hace un mes, el ministro ruso de Desarrollo Económico, Alexéi Ulyukáyev, indicó que las dos naciones están preparando un acuerdo de libre comercio de servicios e inversiones.

Además, Turquía estaba considerada, como un candidato natural, para ser miembro a largo plazo en la Unión Económica Euroasiática, ya que es un socio geográficamente importante y con un crecimiento rápido.

Sector energético

En 2014, Rusia suministró a Turquía 27.300 millones de metros cúbicos de gas natural, lo que representa aproximadamente el 60% de las necesidades de Ankara. Así, Turquía en gran medida depende del gas ruso: sin sus suministros la economía turca simplemente puede colapsar. Se trata de la carta de triunfo más fuerte en las manos de Rusia.

El gas se suministra a través de Ucrania y el gasoducto Blue Stream, que pasa por el fondo del mar Negro. El año pasado, Gazprom y la compañía estatal turca Botas firmaron un memorándum sobre la construcción de un segundo gasoducto a través del mar Negro, el Turkish Stream, destinado a sustituir el proyecto South Stream bloqueado por la Unión Europea.

El derribo del Su-24 ruso en Siria

El 24 de noviembre el Ministerio de Defensa de Rusia confirmó los informes de que un bombardero táctico Su-24 perteneciente a la Fuerza Aérea rusa se había estrellado en Siria, cerca de la frontera con Turquía. Según el ministerio, el avión siniestrado volaba exclusivamente sobre el territorio de Siria y no violó la frontera con Turquía, una versión que confirma remitiéndose a los datos de medios objetivos de control.