Este huracán es el número once que toca el continente de Asia en lo que va de año. Las fuertes lluvias están cayendo sobre la provincia de Anhui (centro-oriente), una de las más rurales del país, en la que han muerto tres personas y más de 2 mil 400 hogares quedaron destruidos.

El Ministerio de Asuntos Civiles informó este viernes que en este departamento resultaron afectadas otras 2,17 millones de personas.

En Shangai, la ciudad más poblada de China, Haikui es el primer ciclón en los últimos siete años, que dejó como resultado dos personas fallecidas, 50 casas derribadas y 361 mil afectados.

Aproximadamente 374 mil personas fueron reubicadas a manera de prevención en estadios y escuelas de la ciudad, especialmente campesinos y pescadores, así como obreros de la construcción, que por lo general son emigrantes y viven en habitaciones prefabricadas al pie de la obra, por lo que no están preparados para el paso de un tifón.

Por su parte, la provincia de Jiangsu, al norte de Shangai, otra persona murió y alrededor de 126 mil residentes debieron ser evacuados. Resultaron afectadas unas 662 mil personas, 600 hogares derribados y 2 mil 400 parcialmente dañados.

La zona costera de Zhejiang, al sur de Shangai, ha sido la más afectada por la fuerza con la que impactó el huracán ocasionando cuantiosas inundaciones y el desalojo de 1,55 millones de habitantes, de los más de 54 millones que viven en la región.

En la ciudad de Zhoushan, al noreste de Zhejiang, murieron al menos 10 personas y 27 resultaron heridas. En Zhejiang y Shangai la mayoría de los evacuados ya han comenzado a regresar a sus viviendas.

Haikui es la tercera tormenta que azota el este de China en la última semana, después del paso de Saola y Damrey, que dejaron 23 muertos y nueve desaparecidos.

El tifón Haikui también ha causado estragos al norte de Filipinas, por lo que equipos de emergencia incrementaron esfuerzos para ayudar a más de un millón de afectados por las inundaciones, que han causado al menos 20 muertos, según datos oficiales.

Más de 240 mil personas se han refugiado en colegios, gimnasios y otros edificios públicos usados como centros de evacuación equipados por el Estado.