La venerada imagen salió con retraso a las 8 y 14 minutos de la mañana, en medio del bamboleo de los cargadores tradicionales y luego fue subido a su Barco.

La población se desbordó a celebrar a su patrono, al ritmo de las tradicionales bandas filarmónicas bajo un clima fresco y semilluvioso, un signo que para los devotos significó una gran bendición por parte de Dios.

Previo a la salida de Santo Domingo, Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, ofició una misa para despedir a la santa imagen, y además pidió un minuto de silencio para que los miles de devotos reflexionaran y le evocaran un milagro, asimismo manifestó gran admiración por la fe católica que tienen los managuas.



“Esta es una cadena interminable de fe y devoción hacia Jesucristo en la persona de Santo Domingo de Guzmán. Más de cien años de un recorrer, de un peregrinar de nosotros la iglesia católica; nuestro gran símbolo es Santo Domingo de Guzmán, y yo quisiera que esta festividad deje una huella en cada uno de nosotros, que la celebración deje una huella en los católicos nicaragüenses, y debe ser para nosotros una gran festividad”, expresó el religioso.

Luego de la misa, más de 150 cargadores tradicionalistas se dispusieron a subir a Santo Domingo al barco, y donde el pueblo de Nicaragua lo recibió con gran algarabía y entusiasmo acompañándolo en su recorrido por las estaciones principales tales como El Gancho de Camino, Rotonda Cristo Rey y la Colonia Centroamérica, para luego dirigirse hasta las Sierritas.

La Compañera Daysi Torres, Mayordoma de las Fiestas Patronales y Alcaldesa de Managua, destacó la participación masiva y lleva de fervor religioso que han tenido los managuas al celebrar a Santo Domingo de Guzmán.



“Esta es una peregrinación enorme, y no tiene límites. Esto se llama amor, se llama cristianismo de un pueblo cuando quiere algo lo alcanza, este pueblo es fiel y cuando tiene fidelidad por algo, como Santo Dominguito de Guzmán,  y cuando tiene fidelidad por Dios, y cuando tiene una gran fe, todo lo alcanza. Y Gracias a Dios la misa estuvo de lo más lindo, con orden, con total fe y devoción, y esto es hermoso”, expresó la Alcaldesa de Managua.

Una vez que salió del templo que lleva su nombre en los escombros de la vieja Managua, la venerada imagen se enrumbó hacia el Gancho de Caminos, comenzando su recorrido tradicional hacia su Santuario.

En el barrio 19 de Julio los pobladores salieron a las puertas de sus casas para despedir a minguito agitando pañuelos con sus manos.

Manuel Torres, uno de los tradicionalistas dijo que son 150 cargadores los que se relevarán para cargar al Santo milagroso en su viaje hasta las Sierritas de Managua.



En el mercado Oriental, desde el sector del Novillo, centenares de promesantes se sumaron a la masiva precesión que cada año acompaña al Santo en su despedida de Managua.

José Rafael Díaz, dijo que estaba contento y alegre porque acompaña al Santo. Añadió que sus principales peticiones al Santo es que Nicaragua tenga paz y que Dios siga bendiciendo al pueblo nicaragüense para que siga bendecido y prosperado.

Pese a la multitud que y acompaña a la venerada imagen es evidente el orden y la tranquilidad en que se desarrolla el retorno.

El Jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, Comisionado Mayor Fernando Borge, informó que hasta el momento todo el peregrinaje hacia las Sierritas ha sido en total orden, y que la población está celebrando muy entusiasmada y organizada dichas fiestas tradicionales.

En el Gancho de Caminos Santo Domingo de Guzmán se une con Santo Domingo de Abajo o de San Andrés de la Palanca, imagen que lo acompaña en su viaje de regreso a Las Sierritas.

Los pobladores de San Andrés de la Palanca y del barrio Cristo del Rosario acompañan a los dos Santos, vistosamente ataviados para la ocasión.

Esther Treminio Toruño, fervorosa católica que fue a despedir a su santo patrono, aseguró que ya lleva más de treinta años que acompaña a Santo Domingo en su peregrinaje.

“Ha sido una tradición que viene desde mi mamá y mi papá cuando me traían chineada en sus hombros hace más de treinta años, y bien recuerdo que veníamos en familia y saludábamos con mucha reverencia a nuestro minguito, y ahora les enseño estos mismos valores a mis hijos para que ellos cuando crezcan también traigan a los suyos”, expresó la devota.