Lo anterior fue dado a conocer por Edward Pulver, especialista en el tema de agua, quien realizó una presentación a los miembros de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR) al término de un proyecto piloto de Cosecha de Agua que se implementó en varios departamentos del país.

Según explicó Pulver, prepararnos para enfrentar los efectos del cambio climático es una de las tareas que los seres humanos tenemos que empezar a realizar con celeridad.

“La mejor forma de prepararnos es comenzar guardando el agua cuando  hay exceso de esta y utilizarla cuando no hay lluvias”, señaló Pulver y agregó que a ese proceso se le llama cosecha de agua, el cual se da cuando se guarda el agua de lluvia en represas y se utiliza para regar las siembras.

El especialista comentó que Nicaragua posee más escorrentía de agua que Estados Unidos y China, y que hasta el momento hemos desperdiciado ese potencial dejando que se escurra hacia el mar.

Aseguró que la cosecha de agua es una de las formas más aconsejables que hay para implementar el riego de los cultivos, y aclaró que el costo es mucho menor que construir pozos para riego. Otra de las ventajas es que los proyectos de cosecha de agua son sostenibles y la vida útil de los mismos puede ser entre los 50 ó 100 años.

Pulver manifestó que implementar la cosecha de agua en Nicaragua es completamente viable, con ello se garantizaría ingresos 10 veces superiores a los actuales.

No obstante destacó que el problema en Nicaragua comienza por el enfoque de la producción, con una agricultura de riego que necesita mucha mano de obra, y está determinada por los ingresos de los productores y los precios del consumidor.

Las represas construidas en el proyecto piloto fueron ubicadas en los municipios de Jalapa, Somoto, Malpaisillo, la Paz Centro y Malacatoya,   donde el 85% de sus habitantes viven en situación de empobrecimiento.

Por su parte Danilo Cortez, presidente de Asociación Nicaragüense de Arroceros, precisó que el proyecto piloto de cosecha de agua, también abarcó los países de Costa Rica y México, se ejecutó por 3 años y medios y en el mismo se invirtieron 3.5 millones de dólares.

En el país se construyeron 12 represas de diferente tipo y tamaño. En cuanto a sus costos, Cortez indicó que puede variar según el costo de los materiales y las medidas, entre otras características.

El presidente de ANAR, explicó que sin lugar a dudas  la cosecha de agua es la solución para sacar al productor campesino de la pobreza.

“Porque se convierte en un pequeño empresario que no tiene que ir a vender su fuerza laboral a otro lado, sino que al tener agua disponible se convierte en alguien que él  y su familia tienen que trabajar ahí porque hay que cuidar el ojo de agua y lo que se  está regando que es la producción primaria, generalmente granos básicos,  cuyos rendimientos son muy buenos y el campesino esta ganando dinero”.

Finalmente, el representante de los arroceros manifestó que gestionarán con el Banco Mundial y el Ministerio de Agricultura la puesta en marcha de un proyecto de cosecha de agua en el país.

Comentó que solo en la alcaldía de Somoto recientemente había 55 solicitudes  de campesinos que quieren involucrarse en un proyecto de cosecha de agua. Al respecto Cortez señaló que esos productores tienen las condiciones, las fincas y las escorrentías necesarias.