En el marco de conmemoración del Día Mundial de las Víctimas de Accidentes de Tránsito, la Policía Nacional y el grupo de Personas Unidas por el Dolor y la Esperanza (PUDE), realizó este jueves una solemne Eucaristía para orar por aquellos que han partido del mundo terrenal víctimas de accidentes de tránsito.

El subdirector de Transito Nacional de la Policía Nacional, Comisionado Mayor Norman Castillo Alaniz, detalló que durante este año han ocurrido más de 22 mil accidentes y se contabilizan unas 500 personas fallecidas por esta causa, lo que ha dejado dolor en más de 500 familias, dado que no solo sufren los familiares de las víctimas, sino también las amistades, vecinos y la Policía que siente el dolor de las personas que están a su alrededor mientras se investigan los accidentes de tránsito.

“Esta misa que hemos celebrado a nivel nacional no es otra cosa más que la repuesta de nuestro Presidente y Jefe Supremo al poner en las manos de Dios las vidas de los conductores que aún estamos vivos y asumamos con responsabilidad el ejercicio de la conducción”, declaró el jefe policial.

Aseguró que más allá de solidarizarse con los afectados también se insta a los conductores a ser más responsables, sobre todo en las fechas que se aproximan, en las cuales se debe reflexionar pensando en el Señor.

“La misa de hoy se ofreció por las víctimas de accidentes de tránsito a nivel mundial, pero también por las familias de las víctimas, porque ante todo arrancar a un familiar así de repente de una manera brusca e inesperada duele para los seres queridos pero también para la sociedad entonces la iglesia invita a que oremos por las familias que están entre nosotros para que el Señor sea su mayor consuelo”, expresó el Padre Leonel Alfaro.

Mayra Elena Vivas, vocal de la junta directiva de PUDE, manifestó que con esta eucaristía se está elevando una oración por las víctimas de tránsito a nivel mundial, porque esto se ha convertido en un problema de salud pública y es importante que nos sensibilicemos de la necesidad de conducir con prudencia, responsablemente y cuidar nuestras vidas y la de nuestros semejantes para no llevar luto al pueblo nicaragüense.