Los restos mortales Juan Francisco Lemus, de 48 años, piloto del helicóptero precipitado en San Carlos, Río San Juan el pasado martes, fueron acompañados por sus familiares, amigos y vecinos durante su sepelio este jueves en Ciudad Sandino.

La vela de Lemus se realizó en la casa de habitación de su mamá, que junto a los presentes, lloró la partida de este plano terrenal de un hombre muy amado por su personalidad y ejemplo de superación.

Julio César Medrano, amigo de la infancia, comentó que Lemus durante la época de la insurrección fue enviado a Cuba para obtener la especialidad de aviación. Cuando fueron jóvenes compartieron las travesuras y los enamoramientos que un niño pequeño vive en cada recoveco del vecindario.

La personalidad de su compañero siempre le inspiró respeto, sobre todo cuando se dedicaba a trabajar, pues no le gustaba que lo molestaran mientras tanto, rememoró alegre Medrano.

“Compartimos muchos momentos de la infancia […] en primera instancia él era bastante serio, serio en sus cosas. Cuando él estaba ahí cosiendo sus zapatos, ‘estoy trabajando’, decía él”, recordó con nostalgia Medrano.

Su vecina, Mercedes López, recuerda al piloto como un vecino ejemplar. López aseguró que él siempre fue bueno y cariñoso con la gente que le rodeaba.

“Desde que supimos (la noticia) cuando uno recuerda a alguien con cariño… Dios sabe lo que hace, todo es cosa del Señor. Él es el único que sabe hasta cuándo y cómo vamos a llegar”, expresó muy conmocionada doña Mercedes.

Compañeros de trabajo y conocidos desde los años ochentas pilotando helicópteros antes del triunfo de la revolución, Ariel Montenegro evocó buenos recuerdos de Lemus.

“Un gran compañero y recordarlo muy dolorosamente, porque fue un excelente compañero. Bien humanista, bien buena gente, yo creo que todo lo bueno, el legado que dejó de bondad permiten que eso se borre fácilmente”, comentó.

Montenegro manifestó que Lemus recogió años de experiencia en lugares como Estados Unidos, el Golfo de México y el Golfo Pérsico.