El anuncio de la segunda etapa de este programa de Eco Escuelas, que se enmarca dentro de la política de Responsabilidad Compartida que impulsa el Gobierno Sandinista con las comunidades, con las empresas y con las organizaciones, lo hicieron el director de FUNDENIC, doctor Jaime Incer Barquero, y el director de asuntos legales de la Coca-Cola, Arturo Campos.

Al respecto el doctor Jaime Incer explicó que con este programa de Eco Escuelas, en el que se recicla la basura que se genera en los colegios, se le da valor a los residuos y al venderlos a acopiadores de plásticos, papel, entre otros, se puede aportar recursos a la educación.

En ese sentido  aseguró que por eso FUNDENIC, con el MINED y Coca-Cola impulsaron el  evento en su primera fase en el año pasado los colegios Santa Clara, Nueva Esperanza, Santa Rosa y Bello Horizonte, y ahí se enseñó a los alumnos a recolectar y clasificar la basura que le genere ingresos a escuela.

Programa de responsabilidad compartida

De acuerdo con la información, en la segunda etapa, se pretende que participe la comunidad educativa con acciones de conservación y protección del patrimonio natural como parte del proyecto de responsabilidad compartida que impulsa el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional.

En tanto, el representante de Coca-Cola dijo que el programa fue una experiencia única para la empresa y que por eso se dispuso a apoyar la segunda etapa del proyecto Eco Escuelas que destacó fue idea de FUNDENIC, la que al llevarse a la práctica solucionará el  problema del manejo de los desechos sólidos en los colegios.

Aseguró el representante de la firma, que el programa Eco Escuela tiene a 2,775 niños y jóvenes beneficiados que ahora son a la vez embajadores del medio ambiente en Nicaragua, al incidir con sensibilidad ambiental en más de cinco mil personas que les rodean, tanto en sus casas como en los barrios.

Pasa a segunda etapa


Destacó que la primera etapa fue de formación de los docentes y los niños y que ahora al entrar a una segunda etapa se pondrá en práctica todo lo que aprendieron los niños el año pasado y donde se dieron cuenta que estaban tirando el dinero, pues ahora obtienen ingresos de unos dos mil córdobas mensuales con los derechos que venden a los acopiadores de plásticos.

Destacó que la primera fase del programa, fue conocida a nivel internacional porque un par de sus estudiantes fueron a un intercambio con otros países en California, Estados Unidos, entre ellos la jovencita Dora Beatriz Gutiérrez García de quinto año del Colegio Santa Clara.

Dora Beatriz dijo que el programa se llevó a cabo primero en el colegio, luego se extendió a la comunidad, al tiempo que añadió que se les enseñó a todos los muchachos, de primaria y secundaria a clasificar las botellas, latas y materiales livianos como las bolsas.