Dejando de lado todo respeto al derecho internacional y a las leyes que rigen el mundo, avaladas por los países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Estados Unidos, sus aliados europeos, Turquía y las monarquías del Golfo Pérsico financian y entrenan a los grupos opositores armados desplegados en territorio sirio.

Las pruebas presentadas por Damasco en la ONU sobre este hecho fueron descartadas sistemáticamente, salvo por las alertas lanzadas desde Rusia, China, Líbano, Irán, Venezuela y Cuba sobre que el apoyo a este método de intervención podría llevar a un desequilibrio total de Medio Oriente.

Miembros de Al Qaeda y mercenarios importados desde Libia, Chechenia y Pakistán confluyen con agentes de inteligencia británicos y estadounidenses, organizando los comandos encargados de perpetrar matanzas, como la de la aldea de Houla, y atentados masivos que afectan principalmente a la población civil.

El domingo pasado se pudo confirmar nuevamente la presencia de combatientes extranjeros en Siria. El fotógrafo inglés John Cantlie afirmó a la prensa que individuos británicos operan en la nación árabe. El fotoreportero estuvo secuestrado durante una semana junto a su colega holandés Jeroen Oerlemans, ambos retenidos a finales de julio por un grupo terrorista. Según las declaraciones de Cantlie, la organización que los atrapó estaba conformada por pakistaníes, chechenos y "por hombres jóvenes del sur de Londres". En declaraciones anteriores recogidas por el The Sunday Telegraph, Oerlemans explicó que varios secuestradores "tenían acento de Birmingham".

A esto se suma que el diario británico Daily Mail reveló que los servicios secretos ingleses facilitan modernos equipos de comunicación satelital a los grupos irregulares sirios. El matutino no descartó que para el entrenamiento de las bandas se encuentren en la nación árabe miembros de las fuerzas especiales de Londres, infiltrados por la frontera con Jordania.

El 2 de agosto pasado se conoció que el presidente estadounidense, Barack Obama, había firmado una orden secreta que autoriza operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) para apoyar a los grupos armados que operan en Siria. A su vez, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos aprobó una licencia que permite asistencia financiera a las bandas irregulares por un total de 25 millones de dólares.

Blackwater nunca puede faltar

Con una conocida y tristemente célebre historia en su haber, la compañía militar privada Blackwater extendió sus tentáculos sobre Siria. Así lo reveló el diario turco Aydinli, que indicó que la empresa, implicada en fuertes violaciones a los derechos humanos en Irak, ha abierto campos de entrenamientos en las regiones fronterizas de Turquía donde forma a los mercenarios que luego ingresan a Siria.

El escritor egipcio Mohamad Hasanein Heikal denunció que Blackwaters ha captado a más de 6.000 mercenarios para que luchen contra el Gobierno de Damasco, situación respaldada por Estados Unidos e Israel.

Blacwaters fue fundada en 1997 y se calcula que anualmente entrena a unos 40 mil soldados y civiles. La empresa tiene apéndices como Xe Services, una de las contratistas más importantes del Departamento de Estado norteamericano.

De los Contras a Al Qaeda


En el artículo "Ejército Sirio Libre: ¿Revolucionarios o Contras?", el periodista francés Thierry Meyssan explicó que esa organización, fuertemente respaldada por los grandes medios de comunicación, es un conglomerado de mercenarios que "no defienden la democracia sino que luchan contra ella".

El comunicador señaló que el programa del ESL "consiste en acabar con el régimen laico" que impera en Siria y "prevé la instauración de un régimen confesional estrictamente sunnita". Meyssan detalló que esa organización reconoce "la autoridad espiritual del jeque Adnan Al Arour, predicador takfirista que llama a derrocar y matar a Bashar Al Assad, no por motivos políticos sino únicamente porque el presidente sirio es alauita, lo cual lo convierte en un hereje a los ojos del jeque".

Meyssan aseveró que los grupos opositores armados "no surgieron de las manifestaciones pacificas de febrero de 2011", que reclamaban reformas políticas, un incremento en la lucha contra la corrupción y mayores libertades, sino que "han sido abundantemente financiados por las monarquías wahabitas" de Arabia Saudita, Qatar y Sharjah.

Además de este tipo de injerencia, el periodista indicó que "comenzaron a llegar profesionales que ya han combatido en Afganistán, Bosnia, Chechenia o Irak. En primera fila de estos se encuentran los hombres de Al Qaeda en Libia".

Correctamente, Meyssan analizó que la actual situación en Siria se asemeja a la guerra desatada por Estados Unidos contra la revolución triunfante en Nicaragua en 1979, a través del financiamiento y entrenamientos de los Contras.

Ni Estados Unidos ni sus socios militares han propuestos soluciones concretas frente a esta serie de denuncias, a las que se les puede sumar decenas más. Esto confirma que el objetivo de la Casa Blanca y sus aliados es el derrocamiento de Al Assad y la instauración de un régimen funcional a sus intereses.