Más de un centenar de personas -140, según las estimaciones provisionales del Ayuntamiento- han sido asesinadas en siete atentados en cadena registrados este viernes en París.

Varios terroristas han abierto fuego con armas de gran calibre en varios restaurantes y una discoteca en el centro de la ciudad, concretamente en los distritos 10 y 11, y se han registrado tres explosiones en lugares próximos al estadio de Saint Denis, en zonas muy visitadas por turistas y que se encontraban muy concurridas en el momento de los atentados.

Algunos de los lugares de los ataques se encuentran a poca distancia de la plaza de la República. Otro de los lugares se encuentra a pocos cientos de metros, en el distrito X, junto a un restaurante llamado "Le Petit Cambodge" en la calle Alibert.

Posteriormente, los terroristas se encaminaron a otro local situado cerca del canal Saint Martin, en el este de la capital, llamado "Bonne Biere" y abrieron fuego sobre los clientes que estaban en la terraza. Llevaban la cara descubierta y dispararon a quemarropa.

El peor ataque, sin embargo, se ha producido en la discoteca Bataclan, donde los terroristas han entrado en la sala de fiesta fuertemente armados y han retenido a un número indeterminado de personas.

Poco después de las doce de la noche, las fuerzas de asalto han entrado en la discoteca, donde se han registrado fuertes explosiones de origen aún indeterminado. Según AFP, los agentes han encontrado un centenar de cadáveres en el interior. Tres terroristas han sido abatidos.

Las informaciones hablan de varios tiradores con armas de gran calibre -probablemente rifles Kalashnikov- que habría disparado largas ráfagas, incluso recargando sus armas, en los distintos puntos en los que se han producido los atentados.

Llevaban el rostro descubierto, según algunos testigos, y habrían gritado "Alá es grande".

En cuanto a las explosiones, se han registrado tres en las cercanías del estadio de Saint-Denis, en el que se disputaba un partido entre las selecciones de Francia y Alemania.

Medios locales apuntan que al menos uno de los atentados habría sido cometido por un terrorista suicida.

El presidente Hollande, que se encontraba viendo el partido, ha sido evacuado junto con el resto de espectadores.

Las explosiones se escucharon desde el interior del estadio y, según testigos, se vivieron momentos de pánico. Los asistentes fueron evacuados en pequeños grupos. Algunos cantaban La Marsellesa.

En una comparecencia de urgencia, François Hollande ha pedido valentía y unidad a los franceses y ha declarado el "estado de emergencia" ante un "ataque sin precedentes".

La medida implica el cierre de las fronteras del país.

Después, ya en las puertas de la discoteca, Hollande ha reiterado que Francia "no tendrá piedad" con los terroristas. El país, ha dicho, "no se dejará impresionar ante lo sucedido".

Cientos de militares se han desplegado por las calles de París. Varias líneas del metro han sido cerradas.

El Ayuntamiento ha pedido la colaboración ciudadana y que nadie salga de sus casas salvo casos de extrema necesidad.