Cuenta el Padre D’Escoto que en su libro Antiimperialismo y No Violencia, relata que Esquipulas II tiene sus antecedentes en Contadora, una iniciativa de México y Nicaragua con el apoyo de Panamá, Colombia y Venezuela.

Señala que con la Reunión Ministerial de los Países No-Alineados que se llevó a cabo en Managua en enero de 1983, se convocó como invitados y observadores a Colombia, México, Venezuela y Panamá para que conocieran sobre esta alianza internacional. Dichas naciones invitadas se reunieron en la Isla Contadora en Panamá, desde donde saludaron la Reunión Ministerial de Países No-Alineados y dejaron sentada su posición de apoyo a la revolución nicaragüense y las decisiones de paz de la región.

“Nosotros con todo respeto a la soberanías de nuestros países hermanos centroamericanos nos ponemos a su disposición en la eventualidad de que surjan situaciones que pudieran ustedes requerir y desear nuestros servicios”, rezan las palabras de los presidentes de Venezuela, Colombia y México en claro apoyo a las iniciativas centroamericanas de ese entonces.

“Entonces nosotros aquí en Managua en nuestra declaración final de los No-Alineados saludamos y congratulamos a la iniciativa de Contadora. En ese momento no se sabía, pero estábamos dándole inicio a una iniciativa de paz regional que llegó a ser la más grande en la historia de tales iniciativas en el mundo”, manifiesta el Padre D’Escoto.

Según D’Escoto esta iniciativa de paz regional no se había pronunciado en ninguna parte del mundo y se procuró que cada canciller y presidente lo incluyera en su discurso en muestra de apoyo a la misma.

“Nosotros antes de despedir a los cancilleres le pedimos a cada uno que lograran que sus respectivos parlamentos sacaran un comunicado apoyando a Contadora, así que nosotros nos pusimos, somos en parte responsables de esa gran aceptación y fama y acogida que recibió Contadora”, añade el sacerdote.

Estados Unidos no quería que se firmara la paz con Nicaragua

Afirma el Padre D’Escoto Brockmann que la intensión de Estados Unidos era que ningún país centroamericano firmara acuerdos de paz con Nicaragua, por lo tanto tomaron la posición de que si Nicaragua suscribía tales acuerdos los demás no debían firmar o viceversa, con tal de hacer ver mal a nuestra nación.

Haciendo uso del apoyo de Contadora, Nicaragua hizo un llamado  para que los países intervinieran para lograr la paz y la armonía en Centroamérica, y es ahí donde comienzan los trabajos del proceso de paz con Contadora, mismos que fueron boicoteados por Estados Unidos con el mandato de que los cancilleres de Centroamérica no firmaran si Nicaragua lo hacía.

El Padre D’Escoto Brockmann relata que una vez que de Contadora salió una propuesta final, él como Canciller nicaragüense se opuso a la misma con el objetivo de que los demás países valoraran el acuerdo como positivo y estuvieran dispuestos a firmar, pero que tres días después presentó en Managua el acuerdo firmado por Nicaragua ante la prensa nacional e internacional, dejando sentada la posición de nuestro país de iniciar un proceso de paz, e inmediatamente los demás países, incluyendo Estados Unidos, comenzaron a retroceder en sus afirmaciones y valoraciones de dicho acuerdo.

“Contadora es la iniciativa de paz regional que mayor respaldo había generado mundialmente, Contadora decide empeñarse en apoyar una segunda propuesta y la hace un poco más larga, pero igualmente un poco complicada, pero estaba bien pero también Nicaragua fue el único en aceptarlo”.

El ex Canciller expresa que dado que todos los movimientos de Estados Unidos les salían mal de acuerdo a sus proyecciones y en lugar de dejar mal parada a Nicaragua, estaban elevándole la credibilidad y apoyo de diferentes países del mundo; incluso ante la prensa internacional, lanzaron una campaña promoviendo que fuera Centroamérica misma quien realizara y elaborara los debidos acuerdos para la paz de la región y es así como nace primeramente el Plan Arias dirigido por el Gobierno de Costa Rica que convocó a reunión a los países centroamericanos dejando a un lado a Nicaragua.

El Padre asegura que el Plan Arias fracasó por ser una propuesta que no tenía opción de cambios en el mismo y era excluyente, un plan que hubiese significado el no retorno de los presidentes a sus respectivos países, principalmente Guatemala, Honduras y El Salvador, porque los ejércitos los hubieran encarcelado al querer suprimir los gobiernos militares.

El salvador del plan es Vinicio Cerezo


“Lo que sucede es que fracasó. Quien salva la situación es Vinicio Cerezo Arévalo, Presidente de Guatemala, (...) y lo que hizo fue invitar a todos los presidentes y cancilleres centroamericanos a visitar Esquipulas, un punto en Centroamérica donde convergen El Salvador, Guatemala y Honduras, donde hay un santuario muy concurrido, peregrinaciones del Cristo Negro de Esquipulas”, dice D’Escoto Brockmann.

La propuesta presentada por Cerezo es retomada del Senador estadounidense de Connecticut, Christopher Dodd, misma que fue discutida durante más de una semana por los presidentes y cancilleres de Centroamérica a fin de llegar concretar la firma de la paz.

El documento fue firmado finalmente por todos los presidentes de Centroamérica, a pesar que hubo muchos deslices de parte de los mandatarios centroamericanos y el bloqueo de otros para impedir la firma de dichos acuerdos, así como condicionamientos para que Nicaragua retirara la demanda contra Costa Rica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, por su apoyo férreo a la Contrarrevolución.