El padre Eslaquit recordó que “nuestro presidente, comandante Daniel Ortega firmó hace 25 años los acuerdos de Esquipulas y ahora lo tenemos en este 2012, dirigiendo y coordinando como jefe de nuestro país, ayudado por la compañera Rosario Murillo, para seguir construyendo rutas de paz, de bendición, de prosperidad, caminos de victoria aquí en Nicaragua”.

Eslaquit manifestó que la firma de los acuerdos de Esquipulas fue resultado de un proceso diligente, largo, en medio de una situación particularmente difícil que vivía toda la región en los años 80, en la cual hubo un contexto de guerra, de tristeza y de dificultades materiales.

“Lo fundamental es que los 25 años de la firma de esos acuerdos de paz de Esquipulas se están celebrando en Nicaragua, no solamente como un acontecimiento, sino también con la presencia de los delegados del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en donde nuestro señor Presidente, Comandante Daniel Ortega, es el presidente Pro témpore”, explicó el sacerdote.

Destacó el padre Eslaquit que en este encuentro estarán presentes los cancilleres centroamericanos, representantes o jefes de Estado de algunos países y algunas personalidades de la Organización de Estados Americanos (OEA), con el objetivo de seguir fortaleciendo la paz en la región centroamericana.

Eslaquit expresó que es acertada la frase “unidos somos la alegría de vivir en paz”, porque cuando en un país hay paz y tranquilidad, es como una tierra fértil que sigue dando mayor educación y mayor restitución de derechos en todas las áreas.

En ese sentido señaló “estamos viviendo la paz gracias a Dios y gracias al esfuerzo de este Gobierno de Unidad y de Reconciliación Nacional” y recordó que la paz, "no es solamente la ausencia de la guerra, que gracias a Dios no hay en Nicaragua y que nadie quiere que nunca más vuelva a Nicaragua ni a ninguno de nuestros países centroamericanos".

Agregó el religioso que la paz significa desarrollo, dignificación de las personas, que cada uno de nosotros los nicaragüenses sea sujeto y arquitecto de su propia historia, como apuntó “lo está haciendo este modelo cristiano, socialista y solidario, para que todos sigamos construyendo una patria más fraterna, más humana y más llena de Dios”.

Eslaquit dijo que la paz que se obtuvo con los acuerdos de Esquipulas se ha venido consolidando y se debe mantener “con tolerancia, buscando la unidad entre la diversidad, con problemas internos y externos, pero lo fundamental es que tengamos conciencia que la paz es un don de Dios porque Jesucristo es el príncipe de la paz”.