Más de 60 ministros de Medio Ambiente de todo el mundo prosiguen en París los intercambios para afinar detalles con vista a la cumbre mundial sobre cambio climático que comenzará en tres semanas.

Divididos en grupos de trabajo, debaten con el fin de acelerar las negociaciones de cara al evento del orbe que tendrá lugar en esta capital del 30 de noviembre al 11 de diciembre próximo.

Al inaugurar ayer esa reunión ministerial, el canciller francés, Laurent Fabius, insistió en la importancia de lograr un acuerdo ambicioso en la venidera cumbre, al reconocer que resultará difícil porque las posiciones son diferentes.

Si no llegamos a un acuerdo, la opinión pública mundial no lo entendería y tampoco nuestros conciudadanos. Más tarde sería demasiado tarde. Por ello debemos estar a la altura de la situación, subrayó Fabius, quien es presidente de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP21.

El objetivo de esta reunión ministerial no es negociar un texto, sino explorar los compromisos posibles, dar un impulso a fin de identificar posibles compromisos y una visión política en tal sentido, enfatizó.

El canciller detalló que dedicarán los tres días del encuentro a cuatro temas principales: la ambición del acuerdo, su equidad, el financiamiento a movilizar después de 2020 y las acciones concretas que deben ser implementadas hasta ese año.

El ministro peruano de Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, quien también habló en la inauguración, recalcó que el mundo está posiblemente ante el año más importante en siglos debido a la urgencia de alcanzar un acuerdo sobre el cambio climático.

Estamos jugando el juego de la supervivencia y del futuro pues se trata de un tema que es una responsabilidad del mundo, de cada país, acotó.

El ministro, presidente de la COP 20 que tuvo lugar en Lima a fines de 2014, opinó que se ha hecho un muy buen trabajo previo y que se tiene todo lo necesario para actuar, como apoyo político.

La cumbre del orbe estará centrada en limitar el aumento de la temperatura global hasta el nivel recomendado de dos grados centígrados este siglo. Si se supera ese límite, el mundo afrontará un futuro plagado de sequías, inundaciones y un devastador incremento del nivel del mar, advierten los científicos.

Las negociaciones tendrán que elevar el compromiso de reducción de emisiones y enfocarse principalmente en pérdidas y daños, adaptación, mitigación y financiamiento, señalan.