Los presidentes de China y Taiwán han puesto fin este sábado a más de seis décadas de distanciamiento y han protagonizado un histórico apretón de manos en Singapur, escenario neutral de una reunión que abre una nueva página en las relaciones bilaterales.

"Somos familia, y la sangre es más espesa que el agua", declaró el chino Xi Jinping en el comienzo de la histórica cumbre, en alusión a la común cultura e historia de China y Taiwán, separadas por el estrecho de Formosa y por 66 años de conflicto.

"El estrecho (de Formosa) no puede evitar que parientes y amigos se echen de menos", subrayó el presidente chino tras un prolongado apretón de manos de casi un minuto con Ma Ying-jeou, en el hotel Shangri La de la ciudad de Singapur, el terreno neutral donde ambas partes han escogido celebrar el inédito encuentro.

El presidente chino, siguiendo el pacto previo entre ambas partes, no se dirigió a su interlocutor con el habitual tratamiento de "señor presidente" (China no reconoce a Taiwán como Estado) y utilizó la palabra "señor".

"Somos responsables ante la historia y debemos tomar unas decisiones sabias que superen el examen de la historia", proclamó Xi en un tono de trascendencia.

Xi Jinping subrayó en la cumbre con su homólogo taiwanés Ma Ying-jeou que China y Taiwán han dado "un paso histórico" en el que ambas partes deben trabajar juntas "sin importar las dificultades".

En declaraciones a la prensa tras la reunión entre los presidentes chino y taiwanés, Xi Jinping y Ma Ying-jeou respectivamente, un responsable chino afirmó que "podemos acceder a cooperar en todo si se mantiene el consenso de 1992", en el que se estableció el principio de una China aunque con diferentes interpretaciones por ambas partes.

En concreto, y sobre el objetivo taiwanés de una mayor presencia internacional, como en organismos de la ONU, "si se acepta el consenso de 1992 se puede hablar de todo de forma pragmática", aseguró Zhang Zhijung, responsable de la Oficina de Asuntos de Taiwán en el Consejo de Estado (Ejecutivo) chino.

La expectación era máxima este sábado en el hotel donde finalmente el mandatario chino, Xi Jinping, y su homólogo taiwanés, Ma Ying Jeou, se han saludado.

Según la agencia oficial de noticias Xinhua, cientos de periodistas han asistido al "histórico" momento.

No en vano, se trata del primer encuentro entre los líderes de las dos partes desde el fin de la guerra en 1949. Si bien el comercio bilateral, así como la inversión y el turismo han aumentado, en particular desde que Ma llegó al poder en 2008, existe una profunda desconfianza entre ambas partes y hasta el momento no se ha logrado ningún avance en ningún tipo de acuerdo político.

"Estoy aquí para prometer a todo el mundo de que debemos dar lo mejor para alcanzar el objetivo que ya habíamos establecido previamente: hacer más pacífico el estrecho de Taiwán y aumentar la cooperación entre ambas partes", afirmó Ma antes de embarcar en su avión destino a Singapur, según Reuters.