Okinawa desacatará una orden del Ministerio de Territorio y mantendrá el decreto de prohibir obras destinadas al traslado de una base militar norteamericana, aseguró hoy el gobernador de la sureña prefectura japonesa, Takeshi Onaga.

El gobernante okinawense conservó así su postura de impedir la reubicación en la zona costera de Henoko del enclave de Futenma perteneciente a la Infantería de Marina de Estados Unidos.

En 1996, Tokio y Washington firmaron un convenio, en virtud del cual cambiará hacia otra localidad la mencionada base, situada hoy en una zona densamente poblada.

Onaga prometió en su campaña electoral que no permitirá ese traslado e incluso que tomará en cuenta reclamos de la población sobre la retirada total de los militares norteños de la sureña isla.

La mayoría de los okinawenses considera una carga demasiado pesada que la meridional prefectura concentre más de 70 por ciento de los 47 mil ocupantes norteamericanos en Japón.

El gobernador Onaga envió una nota al Gabinete central con una lista de preguntas mediante las que persigue que Tokio asuma la responsabilidad correspondiente de mantener la decisión de continuar las obras en el distrito de Henoko.

Las labores constructivas incluyen ganar terreno al mar para reinstalar el enclave militar norteamericano, pero hay una oposición casi total de los okinawenses por razones ecológicas, históricas y sentimentales.