El primer ministro rumano, Victor Ponta, dimitió hoy en medio de acusaciones por corrupción y tras protestas masivas por la muerte de 32 jóvenes debido a un incendio en una discoteca capitalina.

Unas 20 mil personas se lanzaron a las calles anoche para denunciar ilegalidades en las altas esferas del país y exigir la renuncia del Ejecutivo, al cual responsabilizan por lo sucedido.

"Tengo la obligación de reconocer el enfado legítimo que existe en la sociedad. Espero que renunciar a mi mandato y al Gobierno satisfagan las peticiones de los manifestantes", afirmó Ponta en un comunicado.

Los participantes en la demostración también exigieron la destitución del ministro de Interior, Gabriel Oprea; y del alcalde capitalino, Cristian Popescu, al tiempo que denunciaron la inacción de las autoridades y su implicación en casos de corrupción.

El incendio se produjo el viernes en el club nocturno Colectiv, donde unos 400 jóvenes asistían a un concierto del grupo de rock Goodby to gravity.

Según las reportes oficiales, la cifra de muertos puede aumentar, pues 90 de los casi 200 heridos se encuentran en estado grave, debido a quemaduras, lesiones y a la intoxicación con gases del humo provocado por las llamas.

Al menos tres de los dueños de Colectiv fueron detenidos bajo acusación de homicidio involuntario, mientras se investiga si la instalación cumplía con las normas adecuadas de seguridad y contra incendios.

La prensa local señala que el club carecía de salidas para casos de siniestro, mientras el material utilizado como aislante para el sonido era inflamable.

La mayoría de los asistentes al concierto, para lo cual la discoteca carecía de autorización, eran personas de entre 18 y 30 años de edad, muchos de ellos carentes de documentos de identificación.

Para los manifestantes, el incidente es consecuencia de ilegalidades en la administración pública que incluyen la concesión de licencias sin los controles requeridos.

Durante la protesta se escucharon gritos como "Asesinos" y "La corrupción mata".

Según lo establecido, el presidente Klaus Iohannis deberá nombrar un nuevo primer ministro para formar un Gobierno, el cual tendrá que ser aprobado por el parlamento.

En caso de fallar la conformación del Ejecutivo, deberán convocarse elecciones anticipadas.

A mediados de julio de este año Ponta fue acusado formalmente por la fiscalía rumana de falsificación, evasión de impuestos y blanqueo de capitales cuando se desempeñaba como abogado.

Sin embargo, el hasta ahora primer ministro niega cualquier actuación indebida y asegura que los cargos en su contra tienen motivaciones políticas.