El pueblo católico del municipio de Diriamba, Carazo, celebró este primero de noviembre el Día de Todos los Santos junto Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes.

La actividad religiosa contó con la presencia del Cardenal Brenes, en la eucaristía en la Basílica Menor de San Sebastián, una vez concluida la solemne procesión en la que participaron niños de la ciudad representando a varios de los santos de la Iglesia Católica.

Durante la homilía, Su Eminencia valoró la importancia de la amistad con el Señor Jesucristo que debe tener un buen devoto. En ese sentido, recordó sus discípulos primero fueron sus amigos antes de constituirse como su pastoral y posteriormente llegar a ser los primeros santos.

“Qué hermoso que Jesús se ha ido fijando en aquella multitud de discípulos que fue mirando a los ojos. Desde los ojos llegó al Corazón para escoger a aquellos doce, sus amigos […] y se fueron identificando como el amigo, le fueron conociendo, le fueron amando intensamente. Es una relación muy íntima, la amistad es un gran valor”, afirmó.

En ese sentido aseguró que es esa amistad la que conduce por el camino de la santidad. “Nuestra vocación de bautizados es una vocación a ser santos, a ser igual que el amigo (Dios) que es santo: sean santos como nuestro Padre Celestial es santo”, reiteró.

Al mismo tiempo, recordó que para ir siendo santos no es necesario hacer grandes cosas, sino hacer cosas normales, pero “desde lo más profundo del corazón”.

Igualmente se refirió a aquellas personas que gastan su vida y sus acciones por el bien de la patria, quienes son también calificadas como santas por el pueblo.

“Que tengamos los sentimientos de Jesús, que tengamos los sentimientos de María nuestra madre, la humildad, la sencillez y la apertura hacia a Dios”, expresó el Cardenal.

Al concluir la ceremonia el Cardenal Brenes reconoció que cada localidad en Nicaragua tiene un santo de referencia, que ayuda al pueblo a ser cada día más parecidos a Jesús “que es misericordioso, que perdona y perdona eternamente”, afirmó.