Después de recorrer por más de cinco horas las calles de los diversos barrios de Masaya, el Doctor que Cura Sin Medicina, San Jerónimo regresó a su nicho en la iglesia del mismo nombre en horas de la tarde de este domingo, acompañado de miles de devotos que llegaron de diversos puntos del país.

Los sones de las marimbas, la música de las bandas filarmónicas y el reventar de cohetes y bombas artesanales, daban el toque popular a esta tradición y al recorrido que por última vez en este año hizo San Jerónimo, que era llevado en hombros por los miembros de la Cofradía.

La tradición de celebrar a San Jerónimo en Masaya se remonta hace más de 150 años, cuando los frailes de la orden de San Jerónimo, empezaron a celebrarlo. No hay registros escritos desde cuando empezó el culto a San Jerónimo, pero igual las festividades atraen a miles de promesantes de todo el país que llegan a rendirle honores.

El padre Gustavo Andrés García, cura párroco de la Iglesia San Jerónimo, manifestó que los planes de celebración se han cumplido gracias a la devoción y colaboración del pueblo y de todos los promesantes.

“El pueblo ha colaborado con el orden, con lo que la iglesia ha propuesto de celebrar la fiesta con más devoción, con más piedad, tratando también de escuchar el mensaje de la iglesia de ir cambiando poco a poco la vida y lo hemos empezando haciendo con la Cofradía desde adentro hacia afuera”, dijo García, al subrayar que este año, San Jerónimo fue colocado en su nicho un poco más temprano que otros años que regresaba después de las seis de la tarde.

En tanto coordinador de la Cofradía de San Jerónimo, Lenín Morales manifestó que este año están muy contentos porque cumplieron el compromiso con la iglesia de regresar a San Jerónimo con un par de horas de anticipación.

“Aquí estamos cumpliéndole a la iglesia con la hora, porque antes entraba seis de la tarde, pero ahora estamos entrando un poco más temprano gracias a Dios”, mencionó Morales.

“Gracias a San Jerónimo yo estoy aquí con mi hijo pagando la promesa y mientras Dios me preste vida seguiré pagando promesa. Gracias a Dios estuvo precioso el recorrido, Masaya siempre viene con devoción a pagar promesas”, dijo Rosario Mejía, mientras bailaba con su hijo a pocos metros de la venerada imagen que vestía una capa celeste brillante.

Otra señora que daba las gracias a San Jerónimo, fue Norma Beteta, que llegó a ponerle una veladora porque gracias a Dios y la intersección de este santo, su hija pudo dar a luz a un niño que tenía todos los pronósticos en contra para nacer.

“Vengo a pagar la promesa por un nietecito que estaba mal en el vientre de mi hija, pero gracias a Dios y a San Jerónimo salió todo bien, ahora me toca cumplir la promesa”

Las festividades en honor a San Jerónimo duran más de tres meses y concluyen de manera oficial en noviembre próximo con una serie de actividades organizadas por los devotos.