175 familias del barrio Jorge Navarro #2 ubicado en Tipitapa, gozan desde hace cuatro meses del vital líquido, gracias al esfuerzo de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) y la Alcaldía de Tipitapa.

Gracias a una inversión de 517 mil 456 córdobas, estos 2 mil 500 protagonistas ya no tendrán que pasar días sin agua, ni caminar varias cuadras para comprar un balde de agua para lavar y cocinar.

Ahora con el compromiso del Gobierno Sandinista de garantizar el suministro de agua en barrios y comarcas del país, en el barrio Jorge Navarro el agua se mantiene las 24 horas del día.

“En este proyecto los ciudadanos jugaron el papel más importante, ya que se encargaron de hacer el zanjeo, corte, relleno y compactación como parte de la responsabilidad compartida y así instalar 1.194 metros lineales de tubería de dos pulgadas para sustituir la red que era deficiente y que se necesitaba cambiar por la gran cantidad de fugas”, explicó Humberto Cornejo, gerente de operaciones de Enacal.

El proyecto que hoy es una realidad se hizo en alianza con la Alcaldía de Tipitapa que aportó los materiales para la ejecución de este plan. El alcalde del municipio, compañero César Vázquez, indicó que ahora las condiciones de vida son mejores para todas estas familias.

“Esto es parte de la restitución de derechos que tienen con el frente sandinista, el comandante Daniel y la compañera Rosario y claro a la par los alcaldes trabajando de la mano con las instituciones para mejorar las condiciones de vida de nuestra población”, mencionó Vázquez.

La señora Mariela del Socorro Mora Alemán, comentó sobre el servicio casi inexistente que había “Aquí tuvimos un servicio malo por mucho tempo. Cada dos o tres días no teníamos porque se iba, pero con esta nueva tubería que pusieron no falta el agua”.

“Estamos bien gracias a Dios y al gobierno que ha hecho buenas cosas como el alcalde”, señaló Mora.

Otra pobladora que soñó por más de 15 años tener un servicio de agua constante es doña Julia Valle Velázquez.

“Ahora la gente logra hacer sus cosas, pero acá no había agua del todo, la pobre gente no podía hacer sus cosas, a veces tenían que ir allá abajo para poder cocinar y beber agua”.

“Me siento agradecida con Dios, la Alcaldía y Enacal porque antes yo solo podía tener de lujo la grifería, y ahora la puedo utilizar. Antes tenía que ir donde mi mamá a buscar agua para limpiar, lavar, pero ahora no porque incluso puedo utilizar el baño para bañarme”, dijo Yamileth Martínez.