La fiesta comenzó prácticamente a la misma hora en todos lados, pero el punto de partida lo dio la bendición del barco, realizada en el Zumen por el sacerdote Jorge Muñoz, párroco de Santo Domingo de las Sierras, con la participación de la alcaldesa de Managua, compañera Daysi Torres Bosque.

La edil, Daysi Torres, hizo al respecto un llamado al pueblo a disfrutar de la fiesta religiosa de los managuas, a la vez que señaló la necesidad de que se siga avanzando y luchando en unidad por el bienestar del pueblo nicaragüense.

La compañera Torres expresó que esperaba que todas las personas de todas las edades participen con fe de la fiesta religiosa tradicional, en tanto que miles iban y venían por todos lados, bailando, mientras equipos de alta voces dejaban salir música folklórica y de todo tipo.

En Santo Domingo de las Sierras de donde sale la imagen de Santo Domingo, llevada en parte en hombros de cargadores y en parte a bordo del barco, había una presentación cultural de música nacional tradicional de las fiestas, mientras que se esperaba la elección de la India Bonita, que sería electa entre 15 representantes este año.

Llovizna no detuvo asistencia popular

Entre tanto una continua llovizna que caía por todo Managua no impidió que la gente se movilizara para unirse a las fiestas que se realizan del primero al 10 de agosto y se inician en las  Sierras de Santo Domingo, con la noche del coloquio donde habían tarimas, luces y música de marimba.

En la zona de la rotonda de Santo Domingo por donde pasa la procesión, la gente, los comerciantes se aglomeraban en torno al sitio donde varios jóvenes intentaban, unos sobre otros, subir el palo lucio, echando tierra a la grasa que llena el poste para obtener el premio que tiene prometido al que alcance la cima.

Una y otra vez lo intentaban y una y otra vez iban hacia abajo, cayendo unos sobre otros, pero los jóvenes movidos por el interés del premio y acicateados por bebidas espirituosas, no se amilanaban intentado subir un poco más sobre aquel resbaladizo poste.

Por su parte, en San José Oriental se desarrollaba una fiesta con conjuntos musicales que amenizaban el sitio, donde por la tarde soltaron varias vacas y toretes dentro de una improvisada pista encerrada con mallas superpuestas, mientras numerosos jóvenes corrían delante de los animales intentando no ser alcanzados.

Muy iluminada vela del barco


En la vela del barco en San Judas la fiesta estaba en lo fino, muy iluminada, mientras de los altoparlantes colocados hacia el lado este del barco, salía música estridente y en la improvisada pista de baile, decenas de personas se movían al ritmo de cumbias, bachatas y regueton.

Hamilton Quintana un jóvenes que año tras año llega a la vela del barco en San Judas, dijo que también por la mañana va a las Sierras de Santo Domingo a bailar para pagar promesa por un favor solicitado.

Entre tanto José Ernesto Mayorga manifestó que para él y su familia es una tradición asistir a las festividades de Santo Domingo, además añadió que va porque son muy alegres y le recuerdan las tradiciones populares.

Roger Flores por su lado manifestó sentirse muy contento andar con su familia en las fiestas de Santo Domingo, señalando que le gusta cumplir con la tradición.