A pesar de que la lluvia ha reducido su fuerza en la mayor parte de Carolina del Sur, las inundaciones y las consecuencias de las precipitaciones de los últimos días se sentirán por el resto de la semana.

Al menos 13 personas, 11 en Carolina del Sur y dos en Carolina del Norte, fallecieron en incidentes relacionados a las condiciones climatológicas extremas desde la semana pasada. En Carolina del Sur, siete personas se ahogaron y cuatro murieron en accidentes de tránsito. En Carolina del Norte ambos fallecimientos ocurrieron debido a accidentes automovilísticos.

El Presidente Barack Obama firmó una declaración de desastre para Carolina del Sur la noche del lunes, lo cual enviará recursos federales de emergencia a la entidad para las labores de rescate y recuperación.

A su vez, a los habitantes se les ha pedido mantenerse fuera de las vías y de cualquier área de riesgo. Algunos residentes han sido observados en botes, acercándose a represas rotas para tomar fotografías, algo que fue criticado por la gobernadora NIkki Haley, quien advirtió que para este martes se esperan lluvias dispersas en la entidad.

Desde el sábado al menos 18 represas habían sufrido filtraciones en Carolina del Sur. Más de 400.000 personas se habían quedado sin acceso a agua potable el lunes y unos 26.000 continuaban sin energía eléctrica. Más de 900 personas permanecían en refugios, mientras se espera que se puedan dar más órdenes de evacuación.

Las lluvias y los vientos en la zona fueron causados por el paso del huracán categoría 3 Joaquin por el océano Atlántico. Las advertencias por inundaciones se mantienen activas este martes.