Afuera de la iglesia, cientos de personas estuvieron a la espera de la bajada de Minguito, lo cual  marca el inicio de las celebraciones folklóricas de Managua, dedicadas desde  1885 a Santo Domingo de Guzmán.

La devoción de los fieles a la sagrada, milagrosa y diminuta imagen de Santo Domingo, es tal que muchos promesantes recorrieron un largo camino de rodillas, acompañados de sus familiares, para pagar promesas por favores recibidos.

En su homilía, Monseñor Leopoldo Brenes, dijo que con la celebración de Santo Domingo de Guzmán, la Arquidiócesis de Managua abre las puertas de su corazón para recibir a todos los devotos de Santo Domingo y vivir intensamente las fiestas tradicionales.

Recordó que el Papa Juan Pablo III y también el Papa Benedicto  XVI, dicen que las fiestas patronales son un tesoro que se tiene que cuidar, vigilar y pulir desde la fe.

También exhortó a los fieles a vivir con devoción las festividades religiosas, procurando un cambio al cual nos invita la Palabra de Dios que nos llega al corazón.

Tal como lo explicara en uno de sus mensajes el Santo Padre Juan Pablo II, Monseñor Brenes indicó que esta celebración de piedad popular “tiene que llevarnos a una experiencia personal e intima con Jesucristo, significa que hoy todos nosotros que estamos aquí, al terminarla tenemos que ser personas distintas, porque conocer  a Jesucristo, encontrarse con Jesucristo, no hay duda que  nos cambia”.

Según Brenes, llevar a Jesús en el corazón “será la gran alegría  de Santo Domingo de Guzmán, que así como el tuvo esa experiencia personal con Jesucristo, que lo cambió, que lo transformó de manera total,  también nosotros al igual que a él, al celebrar esta fiesta en su honor podamos experimentar un cambio en nuestros corazones”.

Por su parte el Obispo Auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez, exhortó a los fieles a vivir unas fiestas religiosas llenas de fe, donde reine el fervor, pero que sobre todo no se caiga en el consumo de licor, la vulgaridad y las practicas indebidas.

Alcaldesa reitera llamado a vivir festividad de Santo Domingo con devoción

Por su parte la Alcaldesa de Managua Daysi Torres, Mayordoma de las fiestas patronales, dijo que la población capitalina se siente feliz, contenta, con devoción, fe y alegría.

Reiteró el llamado de los representantes de la iglesia católica para llevar a Jesucristo en sus corazones, y cambiar las actitudes para ser personas y familias diferentes.

“El llamado ya lo hizo Monseñor  a llevar con mucha fe, con mucho amor en nuestros corazones esta fiesta y en total orden, con mucha devoción”, afirmó.

Devoción a Santo Domingo es parte de la identidad local

Mercedes Rosales, una devota de 70 años de edad, relata que desde niñas sus padres la llevaban, año con año, a la bajada de Santo Domingo para bailarle a Minguito.

“Yo me acuerdo que veníamos con toda la familia, mis hermanas, hermanos y  los primos, y todos participábamos, gracias a Dios eso tuvieron nuestros padres inculcarnos la fe cristiana y eso ha venido pasando de generación en generación”, comentó Rosales.

Juan Mendoza, carga en brazos a un niño que lleva un penacho de indio sobre su cabeza. Juan comenta que de esa manera llega a pagar una promesa a Santo Domingo de Guzmán, agradeciendo además que su hijo naciera sano y salvo contradiciendo los pronósticos médicos que señalaban lo contrario.

Otros devotos caminan de rodillas un largo trecho hasta llegar al altar de Santo Domingo, de esa manera aseguran pagarán una promesa de toda la vida a Minguito.

“No es fácil venir año con año de rodillas hasta el altar de Santo Domingo, pero mientras esté viva lo seguiré haciendo, porque esa es mi promesa, Santo Domingo es muy milagroso, me ha realizado muchos favores, la fe es la que me da fuerzas para pagar mi promesa todos los años”, aseguró doña Carmen Rueda.

Al bajar la pequeña imagen y bailarla al son de música folklórica, miles de devotos se aglomeran en el altar de la iglesia. La gente se desborda para tratar de alcanzar al santo y limpiar el delgado cristal que cubre la imagen. Aquellos que logran alcanzarlo, frotan con pañuelos el vidrio y se retiran; otros pasan a los niños cargados en brazos para que toquen al santito milagroso.

Este primero de agosto Santo Domingo iniciará un largo camino hasta la capital, donde permanecerá 10 días para luego retornar a su capilla en las Sierritas de Managua.