El papa Francisco lamentó hoy que el hambre en el mundo alcanza dimensiones de verdadero escándalo, y constituye una amenaza para la vida y la dignidad de hombres, mujeres, niños y ancianos.

En una audiencia en la que recibió a representantes del Banco de Alimentos de Italia, el Sumo Pontífice subrayó que el hecho se produce en países pobres, pero también en sociedades ricas y desarrolladas.

"Cada día debemos confrontarnos con esta injusticia: en un mundo rico de recursos alimenticios (â��), son muchos aquellos que no tienen lo necesario para sobrevivir; y esto no solo en los países pobres, sino también en las sociedades ricas y desarrolladas", apuntó.

El Obispo de Roma añadió que la situación se agrava a partir de los flujos migratorios "que traen a Europa miles de prófugos, que huyen de sus países y necesitan de todo".

Francisco elogió la labor del Banco, una iniciativa dedicada hace 25 años a recolectar alimentos desperdiciados para repartirlos entre las personas más desfavorecidas.

En este sentido, resaltó que el proyecto trabaja cotidianamente para afrontar la pobreza, con el empeño de evitar "el desperdicio de alimentos, administrarlos y distribuirlos a las familias en dificultad y a las personas indigentes".

El Sumo Pontífice estimó que "compartir lo que tenemos con aquellos que no disponen de los medios para satisfacer una necesidad primaria, nos educa a la caridad, que es un don lleno de pasión por la vida de los pobres".

Asimismo, consideró indispensable educar en humanidad y reconocer la humanidad presente en cada persona.