El papa Francisco ofreció un discurso en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante un gran número de gobernantes mundiales en la Asamblea General.

Llamó al desarrollo sostenible de los países y sistemas de Gobierno no excluyentes, aseguró que “el panorama mundial hoy nos presenta falsos derechos y a la vez muchos sectores más bien víctimas del ejercicio del poder”.

En este sentido, pidió “afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión”

Recordó que “existe un verdadero derecho del ambiente” porque “los seres humanos somos partes del ambiente y un daño al ambiente es un daño a la humanidad”.

Dijo que la exclusión en un fenómeno que representa “la negación total de la condición humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos”.

Francisco, enfatizó que “el mundo reclama una voluntad práctica efectiva, de paz concreta y medidas inmediatas para vencer el fenómeno de la exclusión social con sus tristes consecuencias: trata humana, explotación sexual de niños y niñas, prostitución, terrorismo”.

El Papa llamó a garantizar en el mundo el “acceso efectivo, práctico e inmediato” de los bienes materiales y espirituales necesarios en las familias que dijo compromete la libertad religiosa, el derecho a la educación, y todos los demás derechos cívicos.

Criticó el “desgobierno de la economía mundial, guiado sólo por la ambición de poder y de ganancias materiales” y pidió reflexionar este aspecto en torno a las necesidades de los más pobres.

La guerra es la negación de todos los derechos

“La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo integral se debe trabajar incansablemente por la tarea de evitar la guerra entre todas las naciones y los pueblos”, manifestó el Papa al tiempo que solicitó a los gobiernos del mundo apelar al derecho, buenos oficios y al arbitraje.

En este sentido, resaltó que “la efectividad de la Carta de las Naciones Unidas se aplica con transparencia y sinceridad sin segundas intenciones, y no como un instrumento para disfrazar”.

“Hay que empeñarse en un mundo sin armas nucleares” dijo al reclamar la “total prohibición de estos instrumentos” en el mundo.