El Papa Francisco hizo un llamado a la unidad, más allá de las diferencias, a los jóvenes cubanos que se congregaron en el Centro Cultural Félix Varela, en La Habana, Cuba.

Tras improvisar su homilía en la Catedral de La Habana, durante la Plegaria de Vísperas, en donde abordó sobre la pobreza y la misericordia, el Papa pidió a las jóvenes y demás presentes a “no encerrarse” y superar las diferencias para buscar el Bien Común.

"Si vos pensás distinto que yo, ¿por qué no vamos a hablar? ¿Por qué siempre nos tiramos la piedra sobre aquello que nos separa? ¿Por qué no nos damos la mano en aquello que tenemos en común? Animarnos a hablar de lo que tenemos en común. Y después podemos hablar de las cosas que pensamos diferentes”, manifestó el Papa.

“Pero digo hablar, no digo pelearnos”, señaló, “pero eso es sólo posible cuando uno tiene la capacidad de hablar de aquello que tengo común con el otro”.

El Papa contó la anécdota de que en Buenos Aires, un grupo de jóvenes de la universidad estaban construyendo unos salones parroquiales, y el párroco lo invitó a conocer a estos jóvenes.

“Yo llegué y (el párroco) me los fue presentando. Este es el arquitecto, es judío; este es comunista; este es católico práctico… todos eran distintos, ¡pero todos estaban trabajando en común por el Bien Común!".

“Eso se se llama amistad social… buscar el Bien Común”, agregó.

“Una familia se destruye por la enemistad, un país se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad y la enemistad más grande es la guerra y hoy día vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra”, resaltó.

“No matemos más gente. Cuando hay división hay muerte, hay muerte en el alma porque estamos matando la capacidad de unir, estamos matando la amistad social, sean capaces de crear la amistad social”, exhortó.

El papa Francisco también se refirió al grave problema del desempleo juvenil que se vive en Europa. “Un pueblo que no se preocupe por dar trabajo a los jóvenes no tiene futuro. Los jóvenes entran a formar parte de la cultura del descarte en este imperio y todos sabemos que en este imperio del dios dinero se descartan las cosas y se descartan las personas”.

Bergoglio reivindicó ante los jóvenes "la capacidad de soñar", porque "un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo". Así, Francisco pidió a los presentes que "no se arruguen, abríte y soñá que con vos, el mundo puede ser distinto. Si vos ponés lo mejor, vas a ayudar a que este mundo sea distinto".

"No se olviden, sueñen", reiteró el Papa, y "cuenten sus sueños, hablen de las cosas grandes que deseen". Soñar, y acoger "al que piensa diferente. No nos encerremos en los conventillos de las ideologías, o de las religiones, y que podamos crecer ante los individualismos. Cuando una religión se vuelve conventillo pierde lo mejor que tiene, pierde su realidad de adorar a Dios, de creer en Dios".

La segunda palabra, la esperanza, sirvió para que el Papa recordara que "los jóvenes son la esperanza de un pueblo". ¿Pero qué es la esperanza? "La esperanza es algo más, sabe sacrificarse por un futuro. La esperanza es fecunda, da vida", y requiere esfuerzo, y trabajo. Sin embargo, como recordó, cada vez son más los jóvenes descartados, sin empleo. "Un pueblo que no se preocupa por dar trabajo a los jóvenes, no tiene futuro", incidió.

"Los jóvenes pasan a formar parte de la cultura del descarte. Todos sabemos que hoy, en este imperio del Dios dinero, se descartan las cosas y las personas. Se descartan los chicos porque no se los quiere, se los mata antes de nacer; se descarta a los ancianos porque ya no producen. En algunos países hay ley de eutanasia, pero en tantos otros hay una eutanasia escondida, encubierta", clamó Bergoglio.

"Esta cultura del descarte -prosiguió- nos está haciendo mal a todos, nos quita la esperanza. Queremos esperanza, que es sufrida, trabajadora, fecunda, nos da trabajo y nos salva de la cultura del descarte. Esa esperanza que es convocadora, convocadora de todos, porque un pueblo que sabe autoconvocarse para mirar el futuro y construir la amistad social, aunque piense diferente ese pueblo tiene esperanza".

"A ustedes, jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, quiero que vayan acompañados. Juntos, buscando la esperanza, buscando el futuro y la nobleza de la patria", culminó Francisco, quien reivindicó la cultura del encuentro. "Vayamos acompañados, juntos, encontrados, aunque pensemos distintos. Hay algo superior a nosotros: es la grandeza de nuestro pueblo, esa dulce esperanza de la patria a la que tenemos que llegar".