Compatriotas nicaragüenses provenientes de distintas ciudades alemanas se trasladaron a la capital berlinesa para unirse a la celebración del 194 Aniversario de la Independencia de Centro América y el 159 Aniversario de la Batalla de San Jacinto, la cual se llevó a cabo en el Salón “15 de Septiembre” de la Embajada de la República de Nicaragua el 15 de Septiembre de 2015, el cual fue decorado con fotografías y artesanías de nuestra Nicaragua bendita, linda y siempre libre.

Dentro del marco de la campaña “Orgullo de Mi País” la comunidad nicaragüense demostró sus habilidades artísticas, haciendo de la noche una auténtica velada cultural, acompañada de coloridos bailes folklóricos hasta declamación de poemas de Rubén Darío.

La nota alegre la puso la puso el grupo Xolotlán que al ritmo de palo de mayo y el son nicaragüense hicieron bailar a todos los presentes.

Al evento asistieron alrededor de 100 nicaragüenses, varios representantes del Gobierno Federal, miembros del cuerpo diplomático y miembros de movimientos de solidaridad. Finalmente la embajada ofreció una recepción con delicioso platillos típicos, chancho con yuca , frijoles molidos, tortillas y buñuelos para promover nuestras artes culinarias.

A continuación el saludo pronunciado por la Compañera Embajadora:

“Orgullo De Mi País, Nicaragua, Bendita, Linda Y Siempre Libre

[email protected] [email protected], [email protected] [email protected] nicaragüenses, centroamericanos
Latinoamericanos, amigas y amigos todos:

El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, presidido por el Presidente Comandante Daniel Ortega, nuestro pueblo y esta Embajada, rememoramos 194 años de la proclamación del día de la independencia de nuestra Nicaragua Bendita, Linda y Siempre Libre. Festejamos queridos hermanos, ese 15 septiembre - victorioso e inmortal de 1821 – septiembre en que los hombres del barro, criollos y mestizos de las de las Provincias Unidas de Centroamérica – emprendimos con esta primera expresión de unidad y las ansias emancipadoras de nuestras naciones representadas por los independentistas Don Miguel Larreynaga, Tomás Martínez José Matías Delgado y de León, José Cecilio del Valle, el indígena, Atanacio Tzul, Mariano Gálvez y María Dolores Beyoda de Molina, el camino hacia el sol de la libertad.

Evocamos también el segundo acto de unidad de nuestro pueblos – que tuvo como resultado el triunfo Nacional y Centroamericano sobre la invasión extranjera de William Walker y sus hordas filibusteras a quienes expulsamos de nuestro territorio el 14 de septiembre de 1856, blandiendo el acero y ofrendando la sangre bendita de tantos héroes anónimos y con la piedra certera de Andrés Castro en la batalla de San Jacinto, bajo el mando del General José Dolores Estrada.

Pero las luchas de independencia y autodeterminación de nuestra Nicaragua y los latinoamericanos no terminaron, y aparecieron otros especímenes perniciosos, voraces y sanguinarios - los Batista, Somoza, Estroesner, Pérez Jiménez y Trujillo entre otros que vendieron, saquearon y empobrecieron nuestras naciones, pero también nuestras mujeres y nuestros pueblos parieron a José y Farabundo Martí, a Camilo Cien Fuegos, al Che Guevara y a Augusto César Sandino, que fortalecieron nuestra conciencia y forjaron nuestro carácter rebelde. Fueron ellos quienes dejaron las huellas de la justicia y la autodeterminación que indican cuál es el camino. Las dejaron de día y las dejaron de noche…sigan la huellas que van… nos dicen y las que vienen… las que nos siguen y las que se nos quieren alejar – sigámosla - que las huellas de nuestros próceres, de nuestros héroes y mártires, las huellas de Caupolicán, Netzahualcóyotl y Cuathemoc, son la ruta de nuestra historia, de nuestras raíces culturales, esencia y conciencia de nación.

Son las huellas del amor y del orgullo de ser nicaragüenses, de ser Centroamericanos y latinoamericanos - de ser parte de un mundo más humano, equitativo y solidario - de ser de la Nicaragua de Carlos Fonseca, de Sandino y de Rubén Darío. La Nicaragua del amor, del barro escarlata bañada de sol.

Nos regocija ser la Nicaragua bendita de María Santísima, de Santo Domingo, Santiago y San Jerónimo, de ser la Nicaragua linda que baila y canta al ritmo de marimba de Monimbó. Somos la Nicaragua siempre libre, mestiza e india, de náhuatl, xaltevas, misquitos, sumos y ramas, que come tortillas, elote y pinol. Esas son las huellas que debemos seguir y marcar. No dejemos huellas que nos dañen… que no haya vergüenza ni maldad en nuestros pasos; dejemos huellas de amor, huellas de amistad… huellas de solidaridad, … huellas de arte y cultura, recuerdos que nos unan como las huellas de los versos de Rubén Darío, huellas queridos (a) amigos (a) que nos señalan la ruta para avanzar sobre huellas comunes, pistas seguras que nos guíen hacia el sol de la libertad y hacia la paz, huellas de la esperanza, por la vida, la justicia, la belleza y la creatividad, para que sigamos haciendo camino juntando nuestras huellas al andar.

Por todo esto queremos celebrar estas efemérides patrias, diciéndoles a nuestros amados (a) compatriotas, a nuestros amigos alemanes y latinoamericanos:

Somos orgullosos de nuestro país, somos orgullosos de ser nicaragüenses.

Compatriotas, que la distancia no nos separe de nuestra patria, sintámonos felices de sentir el peso y la ansiedad del desarraigo y pensemos en el azul de nuestros cielos y de nuestra bandera. Cuando en los fríos invernales, que les ha tocado vivir, añoren el calor intenso de nuestro sol y la hospitalidad de nuestro pueblo; y si les sigue haciendo falta el vigorón, el chancho con yuca, la carne asada, el chorizo criollo y las rosquillas de Somoto, los quesillos de Nagarote, no se angustien. Lloren, pero de alegría porque todavía hay patria en nuestros corazones, porque somos nicaragüenses, somos pinoleros por gracia de Dios.

Por eso decimos desde lo más profundo de nuestros corazones,

¡Que Viva nuestra Nicaragua Bendita, Linda y Siempre Libre!

¡Que Vivan la Independencia de Centroamérica! ¡ Que viva Nicaragua!”