Simplemente no hay antecedentes. Es posible, incluso, que en otros tiempos muchos ni se enteraran de lo que sufrían las familias en lugares como El Sauce y Achuapa, porque no había respuesta nacional a los dramas locales.

Lo que antes fue atendido por la indiferencia y no llegó a noticia, hoy ocupa la primera plana del interés en Nicaragua, al punto que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, GRUN, convocó a especialistas de Cuba, México y El Salvador, para contar con un diagnóstico científico de las anomalías tectónicas en ese sector de Occidente.

Sirva la efectividad e inmediatez de solución del GRUN, en esta Semana Patria, para visualizar que esta calidad de acompañamiento vital no es porque los habitantes sean militantes del Frente Sandinista.

Se trata del Cristianismo en tiempo real en las áreas afectadas por la cadena de sismos. Es el despliegue de la bandera bicolor en el asta de la solidaridad continua con los perjudicados por las inundaciones o tornados, incluso hasta por un deceso natural, en Managua u otras zonas del país.

Es, pues, el Himno Nacional cantado en el esfuerzo sostenido de distribuir alimentos y destacar brigadas médicas a lo largo del denominado Corredor Seco. Ahí, muchas familias se convirtieron en las primeras damnificadas del Efecto Invernadero, llamado Cambio Climático, dicho sea de paso, para absolver a las naciones industrializadas de su colosal culpa de envenenar el planeta.

Se vio en la Semana Santa de 2014, cuando la esmerada asistencia del gobierno, por órdenes del comandante Daniel Ortega, llevó alivio a los pobladores de Nagarote y Mateare, sacudidos por una serie de movimientos terráqueos, donde, además, se les entregó viviendas de mejor estructura para soportar esos embates.

Ahora, por la ocurrencia de sismos en Occidente, el GRUN ha dispuesto prácticamente a casi todo el gabinete en función de la población, para hacerles más llevadero estos días y sus repercusiones.

Antes del retorno del sandinismo al poder, la política era “sálvese quien pueda”. No existía ese ánimo de tender la mano al necesitado, a pesar de que algunos de sus gobernantes no faltaban a las misas dominicales.

Cuando gobernaba la falta de misericordia todo era “tranquilo”, “reinaba la calma” y la única presencia gubernamental era la del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter. Era como si solo la falla fuera lo primordial para los archivos y no la gente sobre el suelo perturbado.

Ahora, a la par del doctor Wilfred Strauch, también hay brigadas de médicos y hasta de especialistas para la atención sicológica de los pobladores. Y no es asunto de darle “una pastillita” para superar una crisis nerviosa, sino que se han repartido 600 paquetes alimentarios casa por casa. En tanto, en la retaguardia, prevalece la permanente vigilancia de los Puestos de Mando Municipales.

Pero ahí no para esta forma de explicar, haciendo, el contenido del Cristianismo, el Socialismo y la Solidaridad, trazados en la Constitución: se enviaron materiales para construir más de 300 refugios temporales para las familias necesitadas.

Es la primera vez en Nicaragua que los moradores contarán con su propio albergue familiar en sus mismos patios, sin necesidad de ir a un distante colegio o templo, improvisado para el efecto.

Por si fuera poco, la escritora Rosario Murillo informó que “nuestro Comandante (Daniel) nos orientó preparar el diseño (de las viviendas), ya lo estamos haciendo... un diseño que corresponda con el Modelo de Casitas que tiene la gente, en las que ha habitado tradicionalmente en esa zona, pero que sean fuertes y seguras, de manera que no sigan las familias corriendo riesgo”.

El Buen Samaritano

Es bueno comprobar que esa diligencia a niveles máximos que el presidente Daniel Ortega subraya con la Alianza del Gobierno-Empresarios-Trabajadores, por ejemplo, es la misma o superior, cuando acontece un fenómeno natural y se debe auxiliar, con todos los fierros, a los hogares golpeados por la desgracia.

La Operación del Buen Samaritano, es, en palabras de Rosario: “Un Modelo de Atención a las Calamidades, a los Desastres. Un Modelo de Prevención y Atención, un Modelo de Protección que prueba cada día ser más eficaz en Cristianismo, Socialismo y Solidaridad”.

Aquellos que están en contra del progreso de la Historia, pueden decir que socorrer a la población ante una eventualidad “es tarea de todo gobierno, que para eso están”. Es cierto, solo que antes no estaban los tales “gobiernos”, y como el levita y el fariseo de la parábola de Jesús, sus funcionarios pasaban de largo del infortunado prójimo. Son esos mismos que ahora, por mágicas virtudes, se presentan dándose golpes en el pecho de ser los enormes “defensores del Estado Derecho”.

¿Cómo es posible que estos “demócratas”, madurados al carburo, nunca hayan cuestionado a las administraciones derechistas que a pocas cuadras de la Casa de Gobierno hubiera gente viviendo en condiciones infrahumanas? ¿Cómo justificar que permanecieran hacinadas en edificaciones ya declaradas inhabitables tras la catástrofe del 23 de diciembre de 1972? ¿Cómo llamar “república” a un país así?

Ahora, con el Gobierno Sandinista, esas familias antes resignadas, cuentan con una segunda oportunidad sobre la Tierra. ¿Acaso también van a decir que quienes ahí sobrevivían a como podían eran miembros del FSLN?

En la última década del siglo XX y el primer sexenio del XXI, reinó el egoísmo y se disolvió la República. Otras eran las “prioridades”. No se respetaba la Constitución y los que se llenan la boca hablando de democracia, no respondieron ni a la ciudadanía en general mucho menos a las víctimas de acuerdo a las urgencias del momento.

A mediados de 1991, Eduardo Galeano describió la América Latina de ese entonces y los posteriores años que debió soportar Nicaragua. “Patético espectáculo: los dóciles Gobiernos, democracias sometidas a la dictadura de la gran banquería, hacen sus piruetas de circo ante un amo que no se digna echarles ni una ojeada”.

¿De qué servían todos los honores que la derecha conservadora tributaba a la bandera Azul y Blanco en septiembre si su componente humano –lo principal, no la tela– era despreciado durante sus tragedias?

La República de Nicaragua jamás volverá a ser un circo.