Con dos grados Celsius más en la temperatura global y las pequeñas islas del océano Pacífico desaparecerán de la faz de la Tierra, vaticinaron líderes de esos diminutos países, según informaciones divulgadas hoy aquí.

Se trata de un llamamiento a los delegados que en París debaten sobre el cambio climático, encuentro que los jefes de Estado o Gobierno de las naciones mencionadas consideran de última esperanza.

Los Estados insulares del Pacífico, amenazados por un aumento de nivel del mar, solicitaron a los gobiernos de Australia y a Nueva Zelanda y extensible a otros que disminuyan las emisiones de carbono, el causante de la reducción de la capa de ozono, el muro natural de los rayos ultravioleta remitidos por el Sol.

El primer ministro de Papúa Nueva Guinea, Peter O'Neill, lamentó que "en el Pacífico no causamos el cambio climático, pero sufrimos sus consecuencias".

Mientras el presidente de Kiribati, Anote Tong, precisó: "estamos hablando de supervivencia, no de desarrollo económico o política".

Kiribati es una cadena de atolones que se levanta 0,9 metros sobre el nivel del mar.

Las denuncias de esas personalidades retumbaron en una cumbre anual denominada Foro de Islas del Pacífico, durante la cual imploraron al resto del mundo el compromiso de limitar el aumento de las temperaturas globales hasta solo 1,5 grados centígrados.

Un poco más de dos grados y nos hundimos todos, vaticinó Tony de Brum, canciller de Islas Marshall, un protectorado estadounidense en el océano Pacífico.

La semana pasada, el primer ministro de Fiji, Frank Bainimarama, criticó a Australia por favorecer el bienestar de sus industrias de carbono contaminante, en desmedro de "nuestra supervivencia como isleños del Pacífico".

Los asistentes a la cumbre del Pacífico afirmaron que las negociaciones en París constituyen una última oportunidad para revertir el calentamiento global, asegurar supervivencia y existencia de sus pueblos y cultura.