El sub director de la DGB, Comandante de Regimiento Salvador Gallo, señaló que a nivel nacional hay más de 7 mil puestos y centros de distribución de gas y unos 100 vehículos que se dedican al reparto de este material inflamable.

Gallo agregó que en total unos 400 mil hogares nicaragüense (40% de la población]) cuentan con un cilindro de gas ya sea de 10, 25 o 100 libras.

Indicó que si no se toman las debidas medidas de precaución orientadas por las autoridades, este producto puede poner en peligro la vida de quienes lo manipulan, los bienes materiales y la seguridad de terceros.

Para dar una idea de esta problemática, la DGB atiende diariamente entre 3 y 4 fugas de gas, sobre todo en el sector residencial.

“El gas licuado de petróleo es un producto inflamable que en contacto con cualquier fuente de calor puede encenderse y hasta detonar y explotar”, refirió.

“En nuestras viviendas tenemos que cerciorarnos de que este producto no se fugue”, indicó.

En el caso de sentirse el olor característico de una fuga, la DGB recomienda ventilar los locales, no encender o apagar electrodomésticos u otros productos como fósforos o cigarrillos. Respecto a las válvulas, estas deben cambiarse cada año; mientras que las bridas deben estar bien sujetas para evitar posibles fugas.

Distribuidores saludan esfuerzos del Gobierno

Durante un recorrido por diversos centros de distribución, los dueños dijeron estar anuentes a acatar las medidas que oriente el gobierno para evitar accidentes al manipular este producto.

Pavel Díaz explicó que es indispensable trasladar los tanques de una manera segura. En su caso, que presta el servicio delivery, explicó que la mejor forma es fijar los tanques a la canasta de la motocicleta. “Los tanques van de pie. No corremos el peligro de que se suelten si los llevamos amarrados. Es más seguro”, afirmó Díaz, quien desde hace unos tres años cuenta con un puesto de distribución en la Colonia Máximo Jerez.

Cuando alguien llega a su local a comprar un tanque de gas, él les recomienda pararlo sobre el asiento del vehículo, aunque generalmente el cliente prefiere tirarlo a la cajuela donde no va muy seguro.

La señora Antonia Pavón afirma que la manipulación de gas implica una gran responsabilidad, por lo que ella está pendiente de que no haya fugas ni que sus vecinos quemen basura en las cercanías de su local.

Para ella las disposiciones de la DGB y la Policía son fundamentales, ya que vienen a profundizar las medidas que ellos vienen tomando en conjunto con las empresas.