Una marea Azul y Blanco inundará esta noche el Estadio Nacional de Fútbol para apoyar a la selección pinolera contra su similar de Jamaica, en el partido de vuelta de las eliminatorias para el Mundial de Rusia.

La fanaticada se ha hecho presente al estadio desde tempranas horas de la tarde, vistiendo la camiseta del seleccionado nicaragüense, portando la bandera nacional y sonando las vuvuzelas para llenar de algarabía un partido que se perfila histórico si Nicaragua logra darle el zarpazo final a los caribeños, luego de una sorpresiva victoria 3-2 en el partido de ida.

“Venimos a apoyar a la selección. Hemos venido a los dos últimos partidos (de las eliminatoria) que ha tenido contra Surinam y con Anguila, siempre apoyando, sufriendo en el partido contra Jamaica y hoy con mucha más razón tenemos que venir a apoyar a nuestra selección”, dijo Jesse Huete, un joven a quien no le bastó vestirse de azul y blanco sino que también adornó la totalidad de su rostro con los colores de la patria.

Huete es nada más que una de las 18 mil personas que abarrotarán las graderías esperando un resultado positivo y con ello que el mundo se fije cómo una pequeña selección de fútbol se muestra crecida ante uno de los seleccionados más fuertes de la Concacaf.

“Nos sentimos orgullosos de este día histórico. Con todo el corazón la juventud nicaraguense, todo el país venidos a decir que viva la Azul y Blanco. Primero Dios y vamos a pasar (a la siguiente ronda de las eliminatorias)”, afirmó Eric Dávila.

Comerciantes compartiendo júbilo nacional

Para pasar a la segunda ronda de las eliminatorias sin ningún problema, Nicaragua debe ganar el partido, sin embargo, también se lograría pasar con una derrota 1-0, dada la diferencia de goles en el marcador global.

Los comerciantes están compartiendo este júbilo nacional y esperan que la victoria de Nicaragua también se materialice en mejores ventas.

“Tenemos hog dog y amburgesas. Tenemos para 300 o 400 fanáticos”, dijo Guillermo Pavón, quien destacó que ahora sí se siente un mayor entusiasmo de los nicaragüenses ante los buenos resultados que ha obtenido la Azul y Blanco.

Movidos esa verdadera fiebre futbolera, en las afueras del Estadio igualmente se mueven decenas de comerciantes ofreciendo a los fanáticos banderas, camisetas o cualquier otra cosa que haga la bulla necesaria para demostrarle a los muchachos de la selección que hay todo un pueblo junto a ellos esperando la materialización de un sueño.

Alexander Mendoza llevó 500 vuvuzelas y está seguro de poderlas vender.

“Esta es una fiesta que no se vive a diario”, argumenta.

Este ruidoso artefacto es indispensable en todo partido y por tanto en pocas horas empezará a escucharse con fuerza en el estadio.También se están revendiendo boletos, sin embargo a precios hasta cuatro veces su valor original, que oscilaba entre los 150 y 300 córdobas.