El director del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), Guillermo González, visitó diversas comunidades del municipio de El Sauce, departamento de León, donde en las últimas semanas se han registrado una serie de sismos, gran parte de ellos sentidos por la población.

Durante un encuentro con los pobladores y el Consejo Municipal de Prevención de Desastres (Comupred), González subrayó que las instituciones del Gobierno se mantienen vigilantes de la situación y articuladas a todos los niveles para atender cualquier emergencia.

Los sismos se vienen sintiendo desde hace unos diez días, no obstante, la población asegura que los del sábado y domingo fueron particularmente fuertes, al punto que tuvieron que salir de sus humildes viviendas por temor a que les cayeran encima.

No es un fenómeno nuevo

El director del Sinapred explicó que aunque mucha gente no lo crea, esta zona del país no es ajena a estos fenómenos. Como ejemplo citó una serie de movimientos telúricos reportados en el municipio entre los años setentas y ochentas del siglo pasado.

En este punto, refirió que los sismos tienen su origen en un fallamiento local cuyo radio de acción se centra en comunidades diseminadas en alrededor de 10 a 15 kilómetros.

Para el funcionario sandinista, es fundamental que el acompañamiento institucional esté articulado con un plan familiar, donde se estipulen las medidas a tomar en caso de un percance de mayor magnitud a lo registrado hasta la fecha.

Dos de los lugares donde están claros de eso es en La Palma y Río Grande, donde un gran porcentaje de las viviendas son de adobe y techo de tejas, lo cual aumenta el peligro de un accidente al momento de un fuerte sismo.

"Tienen estructurado, organizado todo el mecanismo. Incluso tienen previsto hasta casas solidarias en caso de que alguna vivienda colapse", expresó González.

Ellos “tienen el acompañamiento del nivel municipal, del nivel local; y lógicamente nosotros hemos tratado de hacerles sentir de que completando el modelo, también las instancias nacionales y departamentales vamos a estar de cerca con ellos”, añadió.

Población muy nerviosa

El temor de la población ante este tipo de fenómenos es normal, de acuerdo a los especialistas; pero esto debe ir acompañado por un involucramiento total en las acciones de prevención y atención de desastres.

“La comunidad hemos estado pendientes pero muy nerviosos, porque nunca hemos vivido esto”, dijo Santos Ramos, líder de la comunidad La Palma.

Los testimonios de la población reflejan miedo, pues al ser una falla local muy superficial, la magnitud de cada sismo parece multiplicarse.

“El primer día yo sentí aquel tronido de la casa, con miedo de que me fuera a caer encima porque es de adobe”, indicó Cornelia Moreno.

Ya están organizados

En la escuela de la comunidad, también se ha estado trabajando para que los niños se familiaricen con los sismos y puedan responder de manera adecuada cada vez que ocurra uno.

El director del centro, Darío García, expresó que ya se reunió con el personal docente y los estudiantes para activar los comités estudiantiles.

“La escuela hasta el momento no han sufrido daño”, agradeció el maestro.

En Río Grande, la comunidad estaba ya organizada en comités locales, sin embargo, desde que se empezaron a sentir los sismos, estos han reforzado el trabajo de concientización y acompañamiento familiar.

“Nosotros aquí somos 569 personas en esta comunidad, en la cual tenemos 20 discapacitados, a los que sabemos dónde los vamos a llevar después que suceda un movimiento telúrico de gran magnitud”, subrayó Eda Rivera, coordinadora del Poder Ciudadano en la localidad.

El doctor González explicó que existe un sistema de monitoreo permanente a través de un acelerómetro y un sismógrafo instalados por Ineter con el objeto no solo de llevar un registro de los sismos sino para entender su origen y cualquier otra característica que sea de utilidad para las instituciones de primera respuesta ante emergencia.