En presencia de miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país, y los obispos de la Conferencia Episcopal, el Nuncio Apostólico, Monseñor Henryk Jozef Nowacki, recibió la alta distinción tras cuatro años y medio de labor diplomática desarrollada en Nicaragua.

Durante su discurso el Canciller Santos, recordó la llegada de Monseñor Nowacki al país en el año 2008, la cual coincidió con el centenario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Nicaragua y la Santa Sede.

“Usted, querido Nuncio, es el décimo sexto representante diplomático de la Santa Sede en nuestra Nación. Su paso, sin embargo, no queda en una simple estadística, sino que ha marcado las relaciones entre nuestros Estados de manera Positiva y por ello le recordaremos siempre”, dijo Santos.

El Canciller destacó que el Nuncio realizó un trabajo con diligencia cristiana, “sencillez, con don de gentes y una vocación de servicio hacia nuestro pueblo, combinando acertadamente su misión diplomática y pastoral” y agregó que durante su misión el Nuncio logró expresar a Su Santidad Benedicto XV el sentir de la iglesia católica nicaragüense.

Antes de imponer la Orden José de Marcoleta, el Compañero Santos afirmó que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, se suma a las luchas por los ideales de Paz, Unidad y Justicia que la Santa Sede proclama y defiende.

Por su parte Su Eminencia Reverendísima, Monseñor Henryk Jozef Nowacki, dio gracias a Dios por el tiempo que ha estado en Nicaragua con gran entusiasmo.

“Este país ya se quedó para siempre en mi corazón. Estoy agradecido a todo el  pueblo nicaragüense porque todos  me recibieron aquí con gran cariño, siempre con los brazos abiertos”, expresó.

Dijo que durante su misión sintió la fuerza espiritual del pueblo nicaragüense “esta fuerza que  es para ustedes un gran apoyo,  una ayuda en vuestra vida que  no es fácil, porque el país es lindo pero también tiene sus dificultades naturales, pero ustedes siempre miran adelante,  siempre con esperanza, esa es la fuerza  propia de su espíritu, su fe, su tradición, que también  aprecio mucho en este país”.

El Nuncio Apostólico destacó la fortaleza de las tradiciones nicaragüenses las cuales son como un árbol que no puede vivir sin sus raíces, “esas raíces es la tradición  propia de cada país”, explicó.

Su Eminencia pidió a los jóvenes que siempre estén orgullosos de las tradiciones y sobre todo de la fe que está presente en el pueblo nicaragüense, en su cultura y todos los valores que permiten que el pueblo mire hacia su futuro con tranquilidad y esperanza.

“Dije que encontraba sobre todo en mi actividad pastoral  mucha atención dada a los jóvenes,  este país impresiona con muchos jóvenes, esa es la fuerza, quiero que ustedes estén siempre así bien preparados, estudiando para prepararse, porque ustedes son el futuro de la  vida económica, política, cultural, por eso les pido con gran entusiasmo prepararse para vuestras tareas” expresó.

El Nuncio destacó que Nicaragua es “un pueblo pacífico,  abierto, que forma una familia y eso tiene gran valor y tiene que  cultivarse y buscar lo que nos une…  y sobre esto construir nuestro futuro”.

Calificó de muy buenas y respetuosas las relaciones entre Nicaragua y la Santa Sede, además destacó la colaboración de ambos Estados en su trabajo por el Bien Común, el cual se centra en la búsqueda de la Paz  y la convivencia entre las naciones.

Por su parte los miembros de la Conferencia Episcopal de Managua, explicaron que con su presencia en la ceremonia manifiestan el agradecimiento por todo el trabajo pastoral que el Nuncio realizó junto a los obispos en Nicaragua.

Monseñor René Sándigo,  expresó que “este reconocimiento al señor Nuncio Apostólico es un cumplimiento de parte de los nicaragüenses porque él se lo ha ganado,  es una persona que en tan pocos años supo cumplir su tarea de diplomático por parte de la Santa Sede y  por otro lado fue un hombre que entre nosotros se acercó mucho, de manera particular a los jóvenes. El recorrió  toda Nicaragua, todas nuestras diócesis, se metió incluso a sitios de difícil acceso y penetró los corazones de los  nicaragüenses”.

“Nosotros los Obispos hemos reconocido su trabajo y nos alegra  mucho que hoy también, de manera oficial, el  reciba este reconocimiento de ahí que nosotros no hemos dudado en venir a acompañarlo y a decirle también de parte de la iglesia nicaragüense que estamos muy agradecido  y sabremos aprovechar este trabajo de acercamiento entre la Santa Sede y el pueblo nicaragüense” manifestó Monseñor Sándigo.