Las redes sociales están demostrando un lado realmente macabro de la mente humana al propagar horrendos crímenes sin que dé tiempo a evitar su difusión.

El asesinato de dos periodistas en Estados Unidos durante una transmisión en directo y su publicación en Twitter y Facebook, por parte de su asesino, ha despertado el debate sobre el papel de las redes sociales y abierto –en cierta medida- un nuevo capítulo en la era del Internet.

El diario eluniverso.com publicó este jueves un artículo donde analiza minuciosamente el tema y explica que “a diferencia de tantos crímenes que se deben reconstruir en sentido inverso, este se desarrolló en tiempo real”.

El artículo señala que la transmisión en vivo fue compartida una y otra vez antes de que las autoridades de la televisora estuviesen enteradas de la suerte de sus empleados, ello se debió a que unos 40.000 espectadores habían sintonizado el programa matutino y escuchado el grito de la periodista Alison Parker, quien muriera junto a su camarógrafo Adam Ward víctimas de Vester Lee Flanagan (quien en las redes sociales usaba el nombre Bryce Williams), un ex compañero de trabajo despedido en 2013 por la televisora.

A modo de justificación por su crimen, el asesino, antes de suicidarse, había asegurado en las redes haber sido supuestamente objeto de racismo por parte de las víctimas.

La publicación cita al analista de Endpoint Technologies Associates, Roger Kay, para quien efectivamente “estamos pasando a una nueva página de la era Internet".

"No es algo absolutamente nuevo, porque organizaciones como el ISIS (el grupo Estado Islámico) filman y exhiben hace ya un tiempo videos de ejecuciones. Pero es la primera vez, destacó Kay, que un individuo independiente es quien lo hace, una persona sin un vínculo particular" con una organización criminal o terrorista.

En eso coincide el periodista David Folkenflik del sitio National Public Radio (NPR) para quien fue “un asesinato del siglo XXI previsto de manera tal que haya testigos".

El Universo recuerda que hay nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes como Meerkat o Periscopio, las cuales permiten a los periodistas difundir videos en directo. La utilidad puede estar justificada pero también puede ser usada para transmitir crímenes como el cometido contra los dos comunicadores.

“Con la difusión de las imágenes de sus propios actos, el atacante de Virginia ilustra también el lado sombrío del "periodismo ciudadano", alentado desde las revoluciones árabes por redes sociales como Twitter y Facebook, reflexiona El Universo.